lunes, 28 de marzo de 2011

Qué viva el diálogo!


Hace unos días escuchaba una conversación acerca de un@ de l@s “gurús” de crianza, cómo siempre aparecían las posturas a favor y en contra, pero como absolutos, o estás a favor y todo lo que dice vale o estás en contra y nada es rescatable, incluso para hablar en contra aparecían frases como “es que me hace ruido” o “no le creo del todo!”. Como si el hecho de tener posturas encontradas descalificara completamente a es@ otr@

No pienso ni defender ni atacar aquel “gurú” básicamente porque no me interesa y porque creo que no es algo que se necesite o deba hacerse. Lo que yo realmente defiendo es el diálogo, escucho estas conversaciones y pienso ¡Genial! genial que no comulguemos con todo, genial que haya cosas que no compartamos, porque sigue vivo el diálogo, porque en la medida que podemos seguir cuestionando seguimos pensando y no solo dando por hecho y acatando.

Nunca me ha gustado ser alumna (sin luz) y no creo que nadie lo sea, pero querer seguir ciegamente o rechazar solo porque no encaja 100% es en eso en lo que nos convierte. No es sano seguir y creer en todo lo que alguien dice, sólo porque ese alguien lo dice, eso genera relaciones de poder y sumisión, muere el dialogo y nace el monólogo, tan aburrido y poco sano.

Es maravilloso que existan personas que se dan a la tarea de pensar la crianza, de darle un marco teórico y de referencia sólido, es genial que tengamos acceso a sus posturas y teorías, pero como una manera de abrir el camino, no como un mapa que dirija la aventura. Es maravilloso poder escuchar su voz pero como una forma de acceder a la nuestra.

Abrir el diálogo es respetar y cuidar el corazón y el alma donde esas ideas se han fraguado. Acatar en cambio, creer ciegamente las hace mecánicas y frías, les resta amor y vida.

Tenemos mucha necesidad de tener las fórmulas mágicas, las cosas terminadas y digeridas, para pensar lo mínimo y sobre todo para vivir con la menor incertidumbre posible, es aterrador no saber las cosas de antemano, movernos entre prueba y error. Nada nos emociona tanto como una receta terminada, un camino demarcado, un éxito asegurado. Por eso preferimos los monólogos y cerramos los diálogos. Sin embargo es en el diálogo donde crecemos y nos empoderamos, es en la interacción y el intercambio donde nos descubrimos y descubrimos al otr@, donde construimos nuevas opciones con lo que cada un@ suma y aporta.

Buenísimo que nos haga ruido, porque entonces leeremos con cautela lo que dice, escucharemos lo que expone y no solamente aceptaremos lo que opina. El no estar completamente de acuerdo, el dudar, el tener puntos de desencuentro da espacio para digerir y elaborar lo que recibimos, tenemos que tomarnos el tiempo de masticar y volver a masticar la información antes de darla por hecho y seguir como borregos.

Estoy convencida que aunque nunca me siente a dialogar cara a cara con ninguno de est@s gurús sus teorías y planteamientos se enriquecen y cobran sentido y significado en mi vida cuando abro el diálogo, cuando permito que sus ideas conversen con las mías, cuando me doy el espacio de sentarme a tomar un café con sus posturas y masticarlas, cuestionarlas, abrazarlas y rechazarlas. Cobran un sentido distinto para mi y si me llega el momento de compartirlas habrán crecido y se habrán nutrido de mi.

Cuando pesa más la voz del otro, solo porque es ese alguien maravilloso, único y endiosado, por encima de la nuestra mal vamos, porque de nuestros desaciertos somos responsables, pero de nuestros acatamientos y obediencias somos culpables

5 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo Violeta. No podemos tragar entero.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo, precisamente es un tema al que le vengo dando vueltas hace un tiempo, porque he visto esa actitud de la que hablas y yo misma, por no seguir ciegamente a uno de esos "gurus" del que al principio me gustaron muchas de sus ideas pero al descubrir que otras no, me fui al lado opuesto. Y sinceramente creo que tanto en un extremo como en el otro estamos dejando de lado algo muy importante: escucharnos a nosotros mismos, porque puede haber cosas en las que estemos de acuerdo y otras no, pero si le seguimos sin mas o si no le escuchamos no sabremos que queremos.
    Un abrazo!

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  3. Me gusta tu reflexión, me encanta que todo lo cuestionas. Yo he sido muy rígida en mi manera de pensar por mucho tiempo, sin embargo la maternidad lo ha cambiado todo, no quiero que Constanza pague por esto, ahora estoy mas abierta y estoy trabajando mucho conmigo misma para crecer y transformarme. Gracias por tus palabras, me ayudan mucho.

    Un abrazo.

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  4. Hola " mama de kiara" es muy paradójico este post porque desde hace un tiempo tu eres para mi uno de esos seres maravillosos con quienes no tenemos el gusto de poder dialogar pero si de escuchar. Y tu post hoy me hace mucho sentido ya que justamente tuve un llamado de mi libre conciencia cuando me dirigía a niños de 9 años en una clase de arte ...así sin mas cambie la consigna "esto se hace así" por "haganlo como les plazca pero disfrutenlo haciendo" y la verdad es que muchas veces los educadores estamos tan sesgados ( y evaluados ) por los resultados, por el producto que como bien tu dices buscamos la receta fácil, el modelo perfecto, y lo peor es que utilizamos es pequeñas pero grandes y maravillosas mentes para fines completamente egoístas. En fin es solo un botón de muestra, desde mi profesión cada día me convenzo mas que los educadores mas que aportar restamos, y es triste pero a la vez esperanzador... Cariños
    Ximena

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  5. Me parece bastante justo... Comparto esta manera de ver las cosas. Acabo de descubrir este blog que me parece muy interesante, soy mamá de una pequeña que tiene casi 7 meses, y estoy investigando un poco por aquí en internet, a ver que es lo que se puede hacer, y me parece tan bonito poderlo compartir así, leeros, cuestionarme...
    Muchas gracias, de corazón.
    Céline.

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