sábado, 4 de mayo de 2013

Somos responsables


Éste es uno de esos temas que obviamente está ligado con la vivencia personal, como hija y como madre. Así que ante todo escribo para mí, para no olvidar, porque día a día me tengo que recordar que la adulta soy yo y que serlo significa que soy responsable y estoy a cargo.

Supongo que no es casual, pero por razones varias últimamente me veo rodeada de conversaciones al respecto del abuso infantil y en general me encuentro con que la pregunta más importante siempre es: qué hacer cuando detectamos un abuso? obviamente todos sabemos y hacemos eco de aquellas terribles historias (la gran mayoría) donde lxs adultxs y sobre todo la madre miró para otro, negó el hecho, le quitó importancia, invisibilizó (una vez más) al niñx. Tal vez por eso se convierte en un tema recurrente y que nos moviliza, qué hacer? Qué hacer si me entero? Qué hacer si sospecho? obviamente todas las respuestas son muy comprometidas y claramente muy importantes a la hora de actuar si somos testigos de una situación así, actuar, contener, brindar brazos y solución es muy importante, hay niñxs que pasan solxs su infancia sometidos a situaciones de abuso que solo terminan cuando ellxs pueden ponerle fin, a veces incluso con su vida. Con lo cual no es que no crea que no es importante preguntarnos y saber que hacer, sin embargo mi sensación es que cuando el eje es este (que hacer si me entero que mi hijx o un niñx es víctima de una situación de abuso) dejamos que el abuso parezca un tema de azar, un poco como que te puede tocar o no de manera fortuita y NO, yo no lo creo así, el abuso no es casual, ni un accidente, como si lo puede ser una violación por ejemplo, donde la pregunta por el después es muy acertada. Pero el abuso no es una cuestión de "suerte", no sucede de manera aleatoria, ni le puede pasar a cualquiera, de hecho hay muchos casos donde es solo unx o algunxs de lxs niñxs de una familia quedan atrapadxs en la red mientras lxs otrxs "milagrosamente" se salvan, por qué? porque no era suficientemente lindos a ojos del perpetrador, o lo suficientemente cariñosxs? no, el abuso no es personal, en la medida que no es por algo que hace o deja de hacer el niñx, sencillamente quienes se salvan lo hacen porque nunca estuvieron al alcance del abusadxr, no estaban disponibles para él/ella...qué hace entonces que un niñx sea "apeticible", deseable y posible y otrxs no? que convierte a un niñx en víctima?... "no hay abuso posible sobre un niñx sin la complicidad (entrega) de su madre" (Bert Hellinger)

Para que el abuso sea posible hay ciertos factores que tienen que darse y  que nada tienen que ver con el niñx en sí mismo, sino con el nivel de desamparo, abandono y no mirada en el que está envuelto esx niñx, todas ellas circunstancias en los que lxs adultxs que lx rodean y sobre todo la madre somos responsables. El abuso solo es posible cuando se dispone para la niñez un escenario determinado (desafortunadamente nada díficil de recrear), donde el niñx es entregadx por la madre, mucho antes incluso de que el perpetradxr entre en escena; donde incluso es ese abusadxr, solo porque está disponible igual que el niñx, pero donde lo más doloroso de entender es que  puede ser otrx u otrxs, porque lo único realmente indispensable para que suceda un abuso es que la madre entregue al niñx.  Con lo cual no, el abuso no es al azar y sobre todo es evitable, es más me atrevo a decir que lo que realmente es suerte es que ante ciertas historias y escenarios de infancia no se hayan dado situaciones de abuso. Y por más que lxs adultxs que rodean a este niñx y sobre todo su madre, en el mejor de los casos, sepan actuar acertadamente una vez descubierto el hecho y por ende ponerle fin a la situación, lo cierto es que son ellxs mismxs y sobre todo la madre quienes organizaron el escenario que lo hizo factible. 

Por eso, para mi la pregunta clave no es por el después, sino por el antes, allí donde realmente está la raíz, donde se trata de cuidar y no sólo de apagar el fuego que nosotras mismas alimentamos. Cómo generar condiciones que eviten y protejan de una situación de abuso? Qué es lo que las madres tenemos que hacer y/o dejar de hacer a nivel emocional y de cuidado para garantizar que nuestrxs hijxs estén a salvo? Cómo construimos o no un escenario de bienestar y amparo o uno inhóspito y carente? Mientras las madres no asumamos nuestro nivel de  responsabilidad en los casos de abusos seguiremos entregando a nuestrxs hijxs y dándonos golpes de pecho después, volviendo a poner la mirada y el foco en nosotras e invisibilizando una vez más al niñx; mientras no asumamos que para que el abuso se de es indespensable que exista un niñx desamparado, entregadx, carente de madre, de mirada, no estaremos en condiciones de generar un entorno de protección y cuidado real para nuestros hijxs, donde la prioridad sea su bienestar y amparo y no nuestra propia salvación. Pensar lo contrario es seguir reforzando el vacío de madre que hace posible el abuso, pensar que es algo a lo que nuestrxs hijxs están "sometidos" por cuestiones de azar es seguir siendo cómplices y generadoras de esta dinámica.

No creo que ninguna madre desee lo peor para su hijx, ni creo que este escenario lo dispongamos de manera consciente, buscando dañarlxs, pero si somos responsables de él. Evidentemente para generar estas condiciones venimos de historias de infancia de absoluto abandono y abuso (sexual y emocional), pero mientras no entendamos que por más víctimas que hayamos sido, en este caso no solo no lo somos, sino que de una terrible y seguro inconsciente manera somos la mano que todo lo orquesta seguiremos repitiendo la historia y nutriendo la cadena de abuso. 

Como madres, como adultas, no podemos seguir poniendo "el mal afuera", imaginando que son lxs otrxs (siempre lxs otrxs) y nunca nosotras; jugando a que el peligro y el problema están afuera, que el daño lo producen otrxs y es azoroso, como si fuera algo que no nos compete o que nos sucede y nos arrasa, viviéndonos como víctimas de las situaciones y sobre todo sometiendo a nuetrxs hijxs a ser las nuevas víctimas. Somos responsables, del escenario que disponemos para nuestrxs hijxs somos absolutamente responsables.

jueves, 7 de febrero de 2013

Para quien escribo...

Foto por Sol Baudino

Las heridas que ha dejado en nosotros el vacío de madre son a veces tan hondas, tan profundas y duelen tanto que parece que te vas a morir si lo aceptas, si enfrentas que en realidad no es que "la vida es así" sino que "tu madre lo hizo así contigo" aún por encima de todo el amor que dijo tenerte. Duele tanto y tan hondo descubrir que una mirada de amor, un abrazo, una sonrisa, un juego eran posibles, en vez de ese grito, esa no mirada, ese no cuerpo, es abandono y maltrato...Me encantaría poder pensar esto en abstracto, en tercera persona, hablar de lxs otrxs o en todo caso de mi pasado, de mi como hija. Sin embargo Kyara, las dos sabemos que esto habla de ti, habla de aquello a lo que espero alguna vez tengas el coraje de hacer frente. Si hija, te he maltratado, te he violentado, te he ignorado, he abusado emocionalmente de ti y en muchos momentos he optado por salvarme, por hacerme la vida fácil, aunque eso ha significado abandonarte al vacío de madre y eso es solo a lo que puedo ponerle palabras, es la punta del iceberg que tengo la honestidad de ver y aceptar; cuando crezcas y empieces tu camino como adulta tienes que leerlo y tienes que saberlo, porque aunque sientas que duele tanto que no puedes respirar, que te quedas sin piso y sin sostén si lo aceptas, es en esa consciencia donde reside la posibilidad real de deshacerte de la madre monstruo que encarno, la madre bruja que habrá llenado de pesadillas tu infancia, solo develando mi violencia podrás hacerle frente y desligarte de ella, porque no es tuya hija, nunca ha sido tuya, mis enojos, mis terribles miradas, mis dolorosas palabras, mis angustiantes vacíos, no son tuyos, tu no los provocas, ni los mereces, yo los llevo dentro. 

Soy consciente que mi paso por tu vida dejará heridas abiertas, cicatrices que supuran, soy consciente de ello porque aunque parezca que estoy inundada por la rabia, la ira, la frustración, una parte mía no puede dejar de ser testigo de la devastación que dejo a mi paso, no puedo abstraerme completamente e ignorar tus ojos de terror o profundo dolor, tu llanto desgarrador cuando yo sencillamente no puedo mantenerme más a raya y exploto en toda mi condición de madre bruja- madre monstruo. Quisiera darte algo más fuerte y nutricio de donde asirte, quisiera entregarte un suelo más fértil donde plantar tus raíces y un cielo más amplio para que despliegues tus alas, pero esta soy yo hija, con todo lo mejor y todo lo peor y aunque buceo en mi interior con toda la honestidad de la que soy capaz tratando de crecer cada día, lo cierto es que no estoy ni medianamente cerca de la madre que se que necesitas, la madre que cuando escribo, sueño y pienso para ti, por eso te regalo mis palabras, por eso es para ti para quien escribo, porque espero que algún día encuentres en ellas aquello que desee para ti, aquello que soñé darte, aquello que me parecía lo básico y mínimo, para que sepas que cualquier cosa menor a esto que escribo sobre el maternaje y la crianza que hayas recibido de mi, es porque yo no pude dártelo, no porque no merecías recibirlo o no fueran legítimos tus pedidos. Necesito dejarte espejos donde mirarte, que sepas claramente que no es que no sabía que otras maneras eran posibles o que desconocía de las necesidades de lxs niñxs, o que estaba comida por creencias autoritarias, o que pensaba que era "por tu bien", no hija, la teoría me la se, así que no es ignorancia es vacío de madre, es mi propio abandono y dolor, lo que no me excusa ni me justifica, porque ya no soy víctima de eso, ahora soy responsable por eso, porque la diferencia primordial entre tu y yo es que yo ya no dependo emocionalmente de nadie, ya el que me amen o no, no es la diferencia entre vivir (recibir nutrición) o morir (sufrir abandono). 

Te doy mis palabras hija, pero no te lego la teoría, porque como ya sabrás por experiencia propia la teoría en si misma no alcanza, es insuficiente saberlo si no puedes romper con el nudo que te ata a lo conocido, que desafortunadamente en la sociedad que hemos construido eso conocido está tan profundamente ligado al abandono, el maltrato, la indiferencia, el autoritarismo, que a veces romperlo es el trabajo de toda una vida, día a día, paso a paso, con enormes retrocesos y felices avances. No te doy mis palabras como un decálogo de principios sino para que puedas apoyarte en ellas para ser consciente de todo lo que merecías, de todo lo que necesitabas y que yo no pude darte, para que puedas reconocer en ellas los vacíos de tu alma, y ante todo para que no me justifiques porque "pobre mamá que no sabía" o " pensaba que era lo mejor"; nada de eso hija, no hay excusas, razones si, miles, pero ninguna legítima, tan solo reales, es simple y sin mascaras: a veces sencillamente no puedo, no puedo ser nutricia, ni amorosa y eso no habla de ti, no habla de tus incapacidades o merecimientos o necesidades habla solo y exclusivamente de mi, de mis carencias, mis violencias, mis miedos, mis agujeros profundos, aquellos sobre los que con más o menos coraje cada día intento poner luz, pero se amor mio que esos intentos son torpes e insuficientes frente a la velocidad con la creces y tu necesidad de amparo y nutrición. Te doy mis palabras como un punto de partida para que puedas bucear en tu historia, para que puedas verme descarnadamente, ser dolorosamente consciente de mis incoherencias, de los abismos irreconciliables entre el discurso y el día a día, entre lo que digo y lo que vives, entre lo que sueño y deseo para ti y lo que muchas veces a pesar de mi te doy. Y también te doy mis palabras como la constancia de mis intentos (con más o menos resultados) para hacerme adulta, hacerme madre, sanar mis vacíos y miedos y ponerlos donde corresponde en vez de solo tirarlos sobre ti y no para que me alabes o me reconozcas sino para que entiendas que a mamá hay que cuestionarla, sobre todo donde ella dijo que todo era perfecto y feliz y  que nuestra infancia hay que desnudarla y hacerla trocitos para encontrar las heridas por donde se nos va la vida.

Escribo con la esperanza que cuando crezcas y seas adulta estas palabras puedan servirte para desentrañar mis abusos sobre ti y tomar solo aquello que te dio y te da vida y el resto dejarlo conmigo, porque es mio, es mi dolor, mi vacío, mi violencia. Mientras tanto hija solo puedo prometerte con mi infinito amor que sigo aquí, haciéndole frente a mis carencias, encontrándome cara a cara con mis miedos y abusos los que viví y sobre todo los que reproduzco y genero. Y lo hago porque soy la adulta, soy la grande y es mi responsabilidad. 

martes, 22 de enero de 2013

Las madres brujas


"Te estás poniendo bruja mamá!" esta es la voz de alarma, la señal que hemos ido creado con Kyara para avisarme que lo que estoy haciendo, le duele, la daña, la lastima, en definitiva que mamá se está transformando en bruja, que el regazo nutricio se está haciendo pesadilla y lo más importante que ella está dispuesta a defenderse. Me encantaría que no fuera necesaria, me encantaría que esas palabras jamás tuvieran que salir de su boca y que ella no sintiera la necesidad de defenderse de mi, de la bruja que yo soy. Pero negar su existencia, negar mi violencia, mi maltrato, mi indiferencia sería abandonarla sin ninguna tabla de salvación. Seguir sosteniendo el mito de que solo soy la madre buena, amorosa y bondadosa, enterrando en la conciencia de Kyara lo que ella sabe mejor que nadie (porque la conoce y la vive):  que mamá puede ser dulce y nutricia pero que también existe y respira la madre monstruo, la madre bruja; sería seguir siendo cómplice de mi propia violencia y del desamparo sobre el que hemos construido esta sociedad. Soy también una madre bruja, una madre monstruo que en momentos (a veces más a veces menos) estalla en mil formas de maltrato, en miles de maneras de indiferencia e indolencia, me hago verdugo para salvar a mi propia victima infantil, aunque ahora la única niña es mi hija y solo ella es quien depende del alimento de mi amor, solo pienso en salvarme al precio que sea, madre bruja, madre monstruo, adulta-niña adolorida y asfixiada de abandono y desamparo...
Miles de millones de odas se han escrito y se escriben a la madre, la madre dulce, la buena, la nutricia, la santa, la gran madre creadora y dadora de vida a quien le debemos incluso el aire que respiramos, la incuestionable, la bondadosa, la que todo lo que hace lo hace por nuestro bien, la que aun cuando se equivoca es perfecta y maravillosa, la que todo lo sabe y todo lo puede, la que incluso es la mártir en las historias de dolor de sus hijos, quien vive el daño y el dolor en carne propia aunque sea ella misma quien lo infringe... la gran madre, la todopoderosa que de tanto poder se vuelve asfixiante y dictadora, de tanta impunidad en su supuesta perfección se hace pilar y sostén de una sociedad violenta y hostil.
"Cuestiona sobretodo lo incuestionable" ese es tal vez uno de los legados más importantes de mi padre y si hay algo incuestionable en nuestra sociedad es el mito de que las madres somos buenas por naturaleza y hacemos todo y más que lo que podemos y damos todo lo que tenemos y somos la encarnación del amor incondicional, del sostén infinito y la dulzura a borbotones... mentira! hacemos lo que podemos con lo que somos y de donde provenimos, pero no hacemos TODO lo que podemos; damos todo lo que tenemos, pero ese "todo" incluye lo dulce y lo amargo, el dolor y la alegría, el amor y el odio; y amamos, claro que amamos, pero con condiciones, con infinita cantidad de condiciones, exigimos que nuestrxs hijxs sean buenos y que no den problemas y que se ajusten a nuestros sueños y expectativas y que no nos pongan en cuestión y que por favor, ante todo por favor no nos abran la herida, no nos quiten el poco aire y atención que hemos logrado construir a nuestro alrededor. Somos mamás que dan vida y cuidados, sostén y bienestar, pero también somos madres brujas reproductoras de violencia, castradoras, represoras, indolentes; madres monstruo con las entrañas mutiladas negando nuestro cuerpo, nuestro regazo y mirada, que son alimento, hábitat y necesidad primaria de nuestrxs hijxs; madres brujas capaces de vendarnos los ojos y cerrarnos los oídos ante los pedidos de amor y atención de nuestros hijos, ante su llanto desgarrador de miedo y angustia porque mamá no está y no viene y no me escucha y no soy nadie....
Tampoco pretendo decir que somos malas, o vamos por la vida disfrutando dañar a nuestrxs hijxs, tan solo estamos heridas, muy, muy heridas, devenimos madres sin haber dejado de ser hijas carentes, niñas desamparadas; tomamos la responsabilidad del bienestar de una criatura cuando aún seguimos buscando y doliendo por aquel regazo dador que no tuvimos. Y en una sociedad donde ser madre es sinónimo de perfección hay muy poco lugar para quitarnos la máscara, para ponernos en cuestión y desnudar nuestras miserias, para mostrarnos frágiles e incapaces, para encontrar en otras madres el reflejo de todo lo mejor y todo lo peor de quienes somos, para tomar conciencia de que estamos haciendo con aquello que hicieron de nosotras.
Pero a la madre no se la cuestiona, se la valora y se la ama, porque le "debemos" la vida... pero también, por mucho que nos duela a la madre le debemos ( y nuestrxs hijxs nos deben) las heridas por donde se nos va la vida, el dolor y el desamparo donde nos hacemos adultxs, la violencia cotidiana visible e invisible que abona nuestras raíces más profundas... damos vida es verdad, pero también la cercenamos y reprimimos y nos hacemos adultas no porque alcanzamos cierta edad o porque parimos hijxs, empezaremos hacernos adultas y madres (no por cuestión de titulo y nombre, sino por oficio) cuando podamos mirarnos de frente y reconocernos en esa bruja que nos habita y nos domina (producto obviamente del dolor que vivimos), pero no para que nos invada la culpa y hagamos grandes escenas de golpes de pecho al punto que quienes nos rodean en especial nuestrxs hijxs terminen consolando nuestro dolor (otra de las grandes "virtudes" la madre perfecta) porque con esto no hacemos más que seguir escondiendo la basura bajo la alfombra y construyendo fortalezas que nos preservan de la responsabilidad y la crítica, nos haremos adultas cuando asumamos su existencia para hacernos responsables de ella, para asumir que somos un verdugo que cree preservar a nuestra victima interna y en su dolor daña y mutila y ante todo cuando podamos asumir su existencia frente a nuestrxs hijxs y develemos ante ellxs uno de los secretos mejor guardados, "mamá es amor, pero mamá también es monstruo y dolor" y con ello les demos el permiso para saber que no nos deben nada, ni tienen que perdonarnos, ni amarnos y sobre todo les demos la clave y los recursos para dejar de normalizar nuestros abusos.
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