martes, 21 de octubre de 2014

Perder autonomía

Actualmente en Argentina se debate el proyecto de ley 2895-D-2014, sobre el ejercicio profesional de las lic. en obstetricia (parteras), el fundamento principal del proyecto dice ser velar por el reconocimiento de la partera como profesional idóneo y autónomo, sin embargo esto es solo blablabla

Dicho proyecto pretende por ejemplo sacar de las incumbencias de las parteras la atención en domicilio y casas de parto, un derecho laboral  que actualmente poseen y un derecho social del que las usuarias hacemos uso.

Desde hace más de dos años usuarias y familias venimos luchando porque esto no suceda, se ha tildado de egoísta y caprichoso nuestro reclamo, se nos acusa de no dejar avanzar una ley que supuestamente propende por el reconocimiento de las parteras, somos las malas de la historia que solo pensamos en cumplir nuestro sueño snob

Sin embargo, vamos a hablar claro,  más allá de las elecciones personales sobre el ámbito de desempeño laboral, perder la atención en domicilio y las casas de parto es perder autonomía, es resignar el único lugar de atención independiente que aún les queda. No nos engañemos, lo que está puesto en juicio en este momento no es el parto domiciliario en si, sino la idoneidad de las parteras para asistirlo, ya que tal y como están las cosas lxs obstetras seguirán siendo reconocidos por el estado para asistir en domicilio, una vez más lxs médicxs las están desplazando como ya lo hicieron en las obras sociales y empresas de medicina prepaga. Y lo que el estado está diciendo con este proyecto de ley, es que las parteras no son aptas para trabajar autónomamente, que necesitan las supervisión de un médico, aunque les concedan uno que otro centímetro de reconocimiento, a  ojos del sistema médico las parteras siguen siendo vistas como la asistente del obstetra.

Les están tirando migajas, legitimándolas para realizar el trabajo sucio y encima se los venden como un reconocimiento y un paso adelante en autonomía; vamos a los hechos, las están avalando para cortar vaginas, una práctica altamente innecesaria y sobre todo estrechamente relacionada con la violencia obstétrica; las están dejando medicar en el momento del parto, así pueden mandarlas a inducir y dar oxitocina para que luego lleguen lxs obstetras a salvar la noche por las intervenciones que ellas realizaron y así, donde antes lxs médicxs tenían que poner la firma y  hacerse responsables, ahora no!. Las están mandando al frente de batalla, como primera línea, resguardando a lxs medicxs de las denuncias y encima quitándoles el último bastión de verdadera autonomía. Y las parteras, sobre todo aquellas que dicen representar y velar por el interés de todas están firmando y dando las gracias, pero las familias y usuarias no olvidamos que la fuerza e importancia de su función radica en ser guardianas y especialistas en fisiología.

Los países que reconocen el parto domiciliario planificado en manos de parteras tienen una partería fuerte, autónoma, con el reconocimiento social, político, económico y legal que les corresponde, además de mejor calidad de atención perinatal y  mejores indicadores de bienestar de la madre y el bebé. Porque lo que están reconociendo no es solo un lugar de desempeño, si no un modelo de atención, lo que están legitimando es que tal y como recomienda la OMS, la atención del embarazo sano, el trabajo de parto normal y la recepción del recién nacido sano tiene que estar en manos de parteras y no de obstetras y neonatólogos. Si nos ceñimos a los datos de la OMS en manos de parteras debería estar por lo menos el 80% de la atención. Nada eso se expresa en este proyecto de ley, pero tranquilas que ahora van a poder cortar vaginas legalmente avaladas…

Lo que las usuarias y familias caprichosas y egocéntricas estamos diciendo es que queremos ser asistidas por parteras como profesionales autónomos y no como meras asistentes de lxs médicxs, en realidad nosotras confiamos más en su idoneidad de lo que el estado, las personas que las representan y forman y las mismas parteras lo hacen

La ley tiene que cambiar, claro que tiene cambiar, las parteras  tienen que ser reconocidas en la enorme labor que hacen pero, por favor no trancen, no resignen su autonomía, ni nos dejen en manos de la mirada de la patología, solo por ser dueñas de la tijera y la intervención

domingo, 19 de octubre de 2014

El trato amable

No importa lo bien que nos traten, no importa lo amables que puedan llegar a ser, lo dulce de su voz o el tiempo que se tomen en cada consulta: es violencia obstétrica tratar de paciente  a una persona sana (dos en realidad madre e hijx), sumirla en un paradigma donde rige la intervención y la medicalización, haciendo de un hecho fisiológico un proceso patológico y un acto médico, es violencia obstétrica la presunción de enfermedad y patología, así como existe la presunción de inocencia, las personas gestantes deberían ser tratadas como sanas (porque eso somos) hasta que se demuestre lo contrario 

No importa con cuanto amor (¿?) y amabilidad realicen sobre nosotras intervenciones de rutina, no importa si mientras las hacen nos hablaban dulcemente y nos agarran la manito y hasta nos secan las lágrimas. Intervención y medicalización sin que medie justificación médica o petición de la mujer con información suficiente, completa y verdadera es violencia obstétrica y es abuso de poder, sin atenuantes, ni medias tintas. 

Tendemos a asociar parto respetado a un parto donde nos trataron bien y ya es la gloria si además nos contuvieron emocionalmente y no es así, o no es solo eso, en realidad se habla de parto respetado cuando por un lado se respeta la fisiología del parto/ nacimiento  sin intervenir ni medicalizar innecesariamente y por otro cuando se respetan las decisiones informadas de la mujer (la información debe ser completa, verdadera y suficiente) a eso hace referencia sobre todo el término parto respetado. El buen trato, el trato digno debería darse por descontado, es lo que corresponde por el mero hecho de existir. Desafortunadamente sabemos que no es así, que tenemos que partir de la base de pedir y exigir que nos hablen bien, nos traten bien, no nos infantilicen, ni nos agredan verbalmente….  

Es interesante, como  incluso las mujeres solemos defender o proteger al profesional que nos asistió diciendo que nos trató bien, que era muy amoroso y contenedor y hasta divertido, por encima de la carnicería que haya podido realizar sobre nuestro cuerpo o el de nuestra criatura,  lo que demuestra una vez más el alto nivel de tolerancia que tenemos frente a la opresión, la necesidad que tenemos, en un mundo a veces tan hostil, de un trato amable y la desconexión que tenemos con nuestro cuerpo, dando prioridad a que nos hayan hablado bien y tratado amablemente sin percatarnos que nuestro cuerpo ha sido irrespetado, maltratado, mutilado y denigrado, con cortes, pinchazos, medicaciones y demás maniobras innecesarias.  

La existencia de la violencia obstétrica, está arraigada  en la idea de que nuestro cuerpo es de segunda categoría, inferior a la mente y la razón y que además le pertenece a otrxs, y es por eso que asistimos mansamente a las sesiones de tortura que socialmente hemos acordado llamar partos.  

Si a las mujeres siendo niñas nos hubieran permitido tomar posesión de nuestro cuerpo, dejándonos explorarlo, conocerlo, amarlo, disfrutarlo y no se hubieran empeñado en enseñarnos que nuestro cuerpo es tan solo un objeto  para complacer al otrx, que puede ser éste nuestra pareja futura, cuando no el/la abusador/a intramuros de turno o el /la violador/a que nos tocó en “suerte”.  Si nos hubieran enseñado que lo pasa de las caderas para abajo también nos pasa a nosotras y es nuestra responsabilidad y derecho y no solo el territorio del “no se habla”, “ no se toca”, “no se siente” por lo menos podríamos identificar que es violento que metan dedos en nuestra vagina sin siquiera pedir permiso, ni informar el para que de ese tacto, ya ni hablar de un tajo en nuestros genitales o en el útero, o un kristeller, o la invasión con medicamentos innecesarios, pero como de niñas nos enseñaron de mil maneras distintas que nuestro cuerpo le pertenece al patriarcado  y que además es de segunda categoría, pues con que nos hablen con cariño y nos traten bien sentimos que hemos sido respetadas y hasta recomendamos y llevamos un regalo…

jueves, 14 de agosto de 2014

Sexualidad y ma/paternidad

Escrito para el número 7 de  Enredo de Las Casildas

Vivimos en una sociedad que ha reducido la sexualidad al sexo  y el sexo  al coito, que equipara placer a tener sexo y deseo a eso que sentimos por un/a otrx cuando queremos tener relaciones sexuales.

Pertenecemos a la cultural del pecado y el elogio a la racionalidad, donde el cuerpo es malo o de segunda categoría. Donde manifestar deseo te deja expuestx y vulnerable, te hace débil y buscar placer es sinónimo de no "hacerte respetar". Pesa mucho sobre las mujeres la idea de ser “fácil”, como si la incapacidad para manifestar deseo y buscar nuestro placer fuera algo de lo que enorgullecernos y pesa sobre los hombres la idea del macho semental que es todo potencia sexual, aunque la sensación de placer sea mínima y la de vacío máximo.

Estamos inmersxs en el paradigma del objeto de deseo más que del sujeto sexual, donde nos han enseñado que lo importante es ser deseables más que deseantes, saber dar placer más que buscarlo o recibirlo.  
Crecemos escuchando “no se toca”, “no se hace”, “es sucio, feo o malo”, acallando nuestro cuerpo, sus impulsos, sus deseos, porque hay distancia cuando necesitamos contacto  y excusas donde necesitamos cuerpo.

En general con todo esto encima, como buenos hijxs del patriarcado llegamos a la ma/paternidad y cuando 1 y 1 hacen 3 es muy frecuente escuchar que parece que se acabó la sexualidad, que la líbido naufraga y somos de golpe dos desconocidos que no tienen espacio para el encuentro; como si de una pareja enamorada pasáramos por arte de magia a ser padre y madre con vínculo a través de lxs hijxs, el universo propio de la pareja se ha perdido. La ma/paternidad trae cambios vitales en cada unx de los miembros de la pareja, así como en la pareja misma, y es importante resignificarse en  esos cambios, pretender que todo siga igual es hacerle el juego al patriarcado, pero las raíces de aquello que nos distancia son muchos más profundas, y se cimentan en la historia personal, la de la pareja y la de la cultura en la que estamos inmersos.
Es cierto que por un lado la líbido de la madre está principalmente dirigida a la criatura (supervivencia de la especie) y que también puede tornarse logísticamente más difícil, nos juega en contra el sueño, el cansancio, los horarios de lxs niñxs, pero hay una cosa indudable: lo que no hay ahora tiene raíces en lo que no hubo antes, a veces la m/paternidad solo deja impunemente expuesto algo que estuvo siempre, es la grieta o la excusa que saca a flote el río subterráneo. 

Un desértico vínculo sexual no habla de la llegada de lxs hijxs sino de los cimientos sobre los que nos construimos como pareja y sobre los que cada unx se ha construido como individuo. Y aquí ampliamos el cerco que el patriarcado nos ha impuesto, ya que hablar de sexualidad no es necesariamente hablar de sexo, ni de frecuencia, ni de orgasmos o posturas, el vinculo sexual no está solo relacionado con la cantidad de encuentros sexuales que podamos tener, cuya frecuencia puede aumentar o disminuir y que solo da cuenta de un hecho puntual. Nuestra sexualidad no es eso  que empieza con la primera caricia /beso y termina  unos minutos (pocos o muchos) después con el orgasmo. La sexualidad de una pareja es en realidad  la capacidad que tenemos para encontrarnos y vernos, para expresar nuestros deseos y  buscar nuestro placer,  es la intimidad del vínculo que forjamos y es ahí donde tenemos que ir a buscar las raíces del desencuentro.

Por otro lado, a nivel social, más allá de los prejuicios y tabúes más conocidos, el patriarcado sigue reprimiendo y así otro factor determinante en esta nueva condición, en este pasar de ser una pareja a ser una familia y el impacto que eso trae a nuestra vida sexual es el hecho de la gran mayoría de las mujeres devenimos madres en partos que más que acrecentar nuestro poder minan nuestra dignidad e integridad (física y emocional), asistimos a uno de los hechos más importantes de la sexualidad femenina generalmente atadas, drogadas, mutiladas, manoseadas y como meras espectadoras, nuestro cuerpo lejos de experimentar el poder sexual de dar vida y traerla a este mundo, se ve convertido en un pedazo de carne que es manipulado, intervenido, maltratado “por nuestro bien y el de nuestra criatura”. Y así el parto, pasa de ser un poderoso hecho sexual que nos atraviesa y nos trasforma para convertirse incluso en una violación, de la que nuestro cuerpo y nuestra psique tienen registro, aunque nuestra mente lo niegue y todo un sistema nos acalle. Muchas veces entramos mujeres sanas repletas de vida y salimos infantilizadas y rotas, literalmente cortadas. Y a su vez,  la gran mayoría de las parejas de esas mujeres devienen ma/padres en total desconexión con el proceso sexual de esa mujer que pare y esx hijx que nace, incluso de una aterradora manera si han tenido la “suerte” de presenciar el nacimiento de sus hijxs, en realidad han sido testigos de la tortura a la que el sistema médico ha sometido a su pareja y a su hijx, cómo volver a mirarse después eso? Aunque racionalmente lo hayamos normalizado y legitimado, cómo volver a encontrarnos sexualmente íntegros después de haber atravesado esa experiencia y sin tener posibilidad de sacarlo a la luz, porque justamente nos vendamos creyendo que era lo mejor, ni siquiera contamos con la posibilidad de repararnos porque no somos conscientes o no nos permitimos serlo de lo rotos que hemos quedado. Y así esa pareja lejos de vivir y compartir un hecho maravilloso de la sexualidad humana, de tener la posibilidad de resignificarse y re-encontrarse como compañerxs, se ven abocadxs ha experimentar un ultraje e inaugurar la ma/paternidad y el hecho de ser compañerxs de crianza con esa herida y ese crimen a cuestas.


Sin embargo, soy de mirada resiliente,  por lo que creo que si realmente  lo deseamos la m/paternidad puede ser incluso una oportunidad para re-enamorarnos y re-inventarnos en el deseo y el placer, requiere honestidad y ganas obvio, pero hay algo tan dulcemente descarnado en el puerperio que nos deja tan desnudas, que nos pone en contacto con nuestros anhelos, miedos y vivencias más profundas, que es una oportunidad maravillosa para dejar de vernos y empezar a mirarnos, para construir una relación desde lo que realmente somos y no de lo que quisiéramos demostrar.  Y además seré muy romántica pero, cómo no enamorarse de una nueva manera de esa mujer que es regazo y sostén de nuestra criatura y de esx compañerx que es guardíán y amparo de la diada?


Links a todos los números de Enredo, todas poderosas, maravillosas, imperdibles:
Enredo
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Enredo 6
Enredo 7

viernes, 30 de mayo de 2014

Las cosas por su nombre




Así o más claro? Elijo casa y elijo parterxs, porque el parto es un hecho sexual e íntimo y es mio y de mi criatura, no del estado, ni del sistema médico. Elijo ser acompañada por quienes entienden el nacimiento como un hecho fisiológico y no estar en manos de la intervención y la medicalización, elijo sostén y no conducción. Elijo recibir a mi hijx plena y consciente de mi fuerza y mi poder y no drogada, mutilada y maltratada, por eso elijo ser acompañada por aquellxs que entienden que su lugar es ser guardianes de lo sagrado, de la celebración de la vida nueva. Pensar que el parto domiciliario planificado contribuye al robo de bebés es no entender nada sobre lo que significa parir en casa y mucho menos entender por qué lo elegimos, es desconocer absolutamente de la labor silenciosa y vital que realizan lxs parterxs y es querer buscar chivos expiatorios para no tener que verse la caras como estado y asumirse victimarios, cómplices y perpetúadores.

Y  no nos confundamos, el nuevo Proyecto de Ley sobre las incumbencias profesionales de las parteras no solo nos involucra a quienes elegimos parir en casa (que dicho de paso lo seguiremos haciendo, mal que le pese al Estado y a los intereses económicos que lo mueven). El nuevo proyecto avala un sistema de atención basado en la medicalización y la intervención (textualmente dice que las parteras están habilitadas para " 4. Controlar y conducir el trabajo de parto 5. Inducir el trabajo de parto según indicación médica” .sumado a esta parte de los fundamentos "El embarazo es una delgada línea entre lo normal y lo patológico, por eso debe controlarse") Esto en la práctica se traduce en violencia obstétrica, uso indiscriminado de intervenciones de rutina, mentiras y más mentiras, excusas, invasión y estadísticas que nos juegan en contra, lo que en el mundo institucional significa ni más ni menos que el recrudecimiento de lo que tan bien muestran las imágenes del documental “Puja” (véanlo aquí) . Decir que el embarazo es una delgada línea entre lo normal (que carajo significará normal?) y la patología y que la labor de la partera es conducir un trabajo de parto, es además, de una mentira enorme y un tremendo desconocimiento de lo que son los procesos del embarazo y el parto, una manera abierta de legitimar la tortura a la que la gran mayoría de veces nos vemos sometidas las mujeres y nuestrxs hijxs. Hemos normalizado e invisibilizado la violencia obstetrica, hemos dado por hecho que parir es asi y es eso y que nacer es entrar al mundo con miedo y violencia, que lo normal, lo esperable, lo que toca es que te corten la vagina, que se te suban a la panza, que te pongan goteo, que te acuesten y te aten, que se lleven a tu cría y la sometan a intervenciones innecesarias y crueles. Ese es el modelo de atención que avala este proyecto, eso y la terrible intención de vulnerar nuestro legítimo derecho a elegir cómo, dónde y con quién parir, además del derecho laboral de las parteras de ejercer allí donde su vocación se los indica.

Como mujeres, familias y parterxs Argentinas agradecemos toda la difusión y ayuda posible! El nacimiento nos compete a todxs, más allá del género, la nacionalidad, la religión, la política, las elecciones personales sobre cómo, dónde y con quién parir, es un tema de todxs, es el reflejo y el origen de la sociedad que somos y deseamos! El parto no le pertenece al estado, menos al sistema médico, el parto y el nacimiento son patrimonio de la humanidad, cuidémoslo entre todxs!



Firma la petición online aqui

Más info:
Por el derecho a elegir cómo parir Blog
Por el derecho a elegir cómo parir en Facebook
Parir en casa con parteras en Argentina

lunes, 26 de mayo de 2014

Elijo casa, elijo parterxs

En un país como Argentina donde existe la posibilidad de ser acompañada en un parto domiciliario planificado por parteras u obstetras, suele ser una pregunta común porque elegir unxs u otrxs. En general  se suele considerar que no hay diferencia, una cuestión de título nada más, son lo mismo, salvo porque el obstetra puede realizar una cesárea, pero no es así, son dos paradigmas distintos, dos visiones sobre el embarazo y el parto completamente diferentes, por lo menos en lo que a formación (y deformación se refiere) y a lo que la practica institucional los lleva también. Ni mejores, ni peores, solo distintos y por ende necesarios en situaciones diferentes. Por otro lado también el sistema médico hegemónico nos ha llevado a pensar un poco en la partera como la asistente del obstetra, algo así como la que le lleva el café,  cómo si la partera estuviera un peldaño abajo en términos de capacidades y formación, finalmente el otrx es el médico, sin embargo esto es solo un prejuicio….

Al lado de una mujer sana, con un bebé sano y un embarazo sano debería estar una partera, este es el modelo de atención reconocido y recomendado por la OMS y otras organizaciones competentes en materia de salud y derechos ¿por qué?,  ¿Por capricho? ¿Para no molestar al médico?¿Por qué quieren darle trabajo a la partera? No! Porque lxs parterxs se forman en la fisiología del embarazo y parto, en el hecho de acompañar embarazos sanos, mujeres sanas y bebés sanos, que dicho sea de paso es la mayoría de los casos, su carrera se basa en esto. Un obstetra en cambio se forma en la intervención y tratamiento de las patologías, complicaciones y anomalías del embarazo y parto, esa es su especialidad, intervenir y tratar, que es muy distinto de acompañar y asistir. El campo de la parterx es la salud y la fisiología, el del obstetra la enfermedad y la medicalización e intervención… ¿Qué hacen entonces la gran mayoría de mujeres sanas en manos de profesionales cuya especialidad es la atención de las complicaciones? ¿Qué hace la salud en manos de la mirada de la patología, el riesgo y la intervención?

Obviamente luego cada uno hace y deshace con su formación, pero personalmente creo que siempre queda un sesgo, una impronta y lo veo en cosas sutiles, como por ejemplo, en la cantidad de estudios que mandan y recomiendan, en lo mucho que tienen que mirar y volver a mirar eso estudios, la panza, etc, y en el lenguaje por el que están atravesadxs, donde siempre se habla de niveles de riesgo e intervención , de posibles complicaciones y de un sinnúmero de estadísticas (qué además suelen jugarnos en contra), su ojo está entrenado y formado para evaluar y atender situaciones que se salen de lo normal, esa es su especialidad y asumo yo su lugar, donde son además absolutamente necesarixs, porque sino era esa su área de interés y vocación, con todo respeto, no era más fácil seguir la carrera para ser parterxs?

Algo similar me pasa con las instituciones, las clínicas y hospitales, maravillosas ellas para tratar la enfermedad, no son ambientes aptos para la salud y el nacimiento es salud. Personalmente no concibo el nacimiento de mis hijxs, ni mis partos en una institución, ni en manos de médicos. Estoy pariendo, mi hijx está naciendo no hay enfermedad, ni patología en ello. El parto es un hecho sexual e intimo y elijo atravesarlo en el calor de mi hogar

Traigo el tema porque una vez anda dando vueltas un proyecto de ley que pretende sacar el parto domiciliario planificado de las incumbencias profesionales de lxs prterxs, dejándonos sin atención profesional a las mujeres y familias que lxs elegimos para acompañarnos, dejándonos como única opción la atención en institución con parterxs o en casa con obstetra, ninguna de esas dos viables para mi y para otro tanto de mujeres y familias. Y que es además un derecho laboral que ellxs ya poseen y un derecho que como ciudadana ya poseo, con lo cual una ley así no solo representaría una grave vulneración en tema de derechos, sino también  un retroceso.

Esa es mi elección y mi derecho y no por capricho, sino porque con información elijo y ahí radica mi poder. No pretendo que sea ley, ni imposición, ni que todas decidan lo mismo, porque somos distintas, nuestras necesidades  y elecciones son personales y diversas y es deber del estado garantizarnos a todas el acceso a nuestros derechos. Por lo mismo creo que éste no es un tema que solo nos atañe a quienes elegimos parir en casa acompañadxs por parterxs, sino a todxs los que nos interesa un sociedad plural, incluyente y basada en la equidad, el reconocimiento y el respeto.

Asi que lxs invito a sumarse con su firma en la petición online que estamos llevando a cabo para que nuestros derechos sigan siendo garantizados. Y agradecemos su difusión.


domingo, 25 de mayo de 2014

Necesitamos tu firma

Qué ironía! en medio de la Semana Mundial del Parto Respetado, en medio del trabajo de miles de personas en favor del nacimiento y el parto como hechos fundantes que nos pertenecen a las mujeres y las familias y no al estado ni a los médicos, en Argentina se ha vuelto a presentar en diputados un proyecto de ley que lesiona nuestro derecho a elegir como parir. Una vez más pretenden sacar el parto domiciliario de las incumbencias profesionales de las parteras, vulnerando así nuestro derecho a elegir y decidir como y con quien parir.  Más allá de las elecciones personales de cada quien, de lo que cada mujer y familia elijan para si mismo, éste es un tema de acceso a derechos, de la libertad e intimidad y por ende nos compete a todxs.


Les dejo la petición online donde necesitamos sus firmas y  la carta incluida en dicha petición. Agradecemos toda la difusión posible. Cada firma registrada es un mail en la casilla de los diputados involucrados, hagámonos oir!



Con total indignación nos hemos enterado que existe un nuevo proyecto de ley ( http://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.asp?fundamentos=si&numexp=2895-D-2014) impulsado por los diputados Juan Fernando Marcopulos, Sandra Daniela Castro, Bernardo José Biella Calvet, Ana María Perroni, Gastón Harispe, Araceli Ferreyra, Stella Maris Leverberg, Andrea Fabiana García, Carlos Gustavo Rubin, Carlos Guillermo Donkin, José Daniel Guccione, Julia Argentina Perie , que actualmente se encuentra en la comisión de salud sobre las incumbencias profesionales de las parteras el cual pretende nuevamente dejar por fuera de su ejercicio la atención de los partos domiciliarios planificados

Hace 2 años mujeres, familias, parteras y otrxs profesionales de la salud, salimos a las calles y manifestamos nuestro desacuerdo, hace dos años logramos frenar el avance de un proyecto de ley de la, en ese entonces, diputada Chieno (en el que se basa este nuevo que ustedes impulsan) y que también pretendía sacar la asistencia de partos domiciliarios planificados de las incumbencias profesionales de las lic. en obstetricia (parteras), hace dos años hicimos llegar nuestra voz en forma de cartas, manifestaciones, reuniones con diferentes diputados y sus asesores, denuncias en el INADI, notas en diferentes medios de comunicación, de esto solo hace 2 años. ¿Es posible qué tan rápido olviden la voz de los ciudadanos? ¿qué tan pronto vuelvan a intentar vulnerar nuestros derechos (los laborales de las parteras y el derecho a elegir como y con quien parir de los ciudadanos)?,¿Qué sigan pretendiendo retirarnos derechos que actualmente ya poseemos? (la ley vigente contempla la asistencia de partos domiciliarios planificados por parteras)

Nosotros afortunadamente no carecemos de memoria, así que nuevamente nos reunimos y a través de esta carta manifestamos nuestro repudio a esta nueva iniciativa, somos conscientes que la ley vigente debe actualizarse, pero debe hacerse de una manera que no excluya, ni atente contra los derechos de una parte de la población.

Los partos domiciliarios planificados, así como su atención en manos de parteras son a nivel mundial y de organizaciones competentes en materia de salud y derechos, un modelo reconocido y recomendado, siendo incluso en muchos países la primera opción ante un embarazo sano, de mujer sana y bebé sano. Países como Canadá, Holanda, Gran Bretaña y Nueva Zelanda, entre otros, poseen protocolos asistenciales oficiales, avalados por evidencia científica y muchas décadas de experiencia en la asistencia de partos domiciliarios.

Solo a modo de ejemplo el NICE (National Institute for Health and Care Excellence) vinculado al Sistema Público de Salud británico recientemente recomendó que las mujeres en ese país opten por los partos en casa o en centros de baja complejidad gestionados por parteras.

Para Argentina sería un retroceso que esta posibilidad quede excluida de las incumbencias profesionales de las parteras y  por ende de las mujeres y familias que optamos por esta opción.

Esperamos que puedan replantear su postura y abogar por un proyecto de ley que además de incluir el parto domiciliario, tenga en cuenta las recomendaciones de las OMS en lo referente al proceso del parto/nacimiento, al respeto por los tiempos fisiológicos de la mujer y sobre la medicalización e intervención solo en los casos en que sea estrictamente necesario, lo que representa enormes beneficios para la madre y el bebé. Entendemos que un proyecto de dichas características daría un importante impulso a la Ley Nº 25.929 referente a los Derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento, cuya plena implementación es uno de los objetivos que nos reúne y moviliza, como también erradicar en nuestro país uno de los tipos de violencia más ejercida sobre las mujeres: la violencia obstétrica  (tipificada en la ley de protección integral, ley 26485).


Las mujeres no vamos a dejar de parir a nuestros hijos en casa acompañadas por parteras, si esa es nuestra elección y deseo. De aprobarse esta ley no se evitarían los nacimientos domiciliarios, solo se los sumiría en la clandestinidad.



jueves, 22 de mayo de 2014

Los cimientos sobre los que nos erigimos


Dicen que nos gestamos humanos junto al fuego, al calor de las historias  y leyendas que noche tras noche íbamos tejiendo y escuchando, esos primeros sonidos que fueron dando paso a un lenguaje complejo, rico y sobre todo reflejo de quienes somos y de quienes queremos ser. Dicen también que somos la sociedad que somos porque tenemos el lenguaje que tenemos, los mitos que nos sostienen y nutren y las palabras que fuimos llenando de sentido.

Ser madres y ser hijxs, los modelos del vínculo que consideramos normal y natural  en el patriarcado  son obviamente construcciones culturales, que como todo paradigma se sostienen en las creencias y se nutren de supuestos y mitos que no acompañan, repetidos hasta el cansancio, transmitidos de generación en generación…

Como hijxs crecemos escuchando sobre el complejo de Edipo, los enormes riesgos de enamorarte de tu madre, los estragos y el castigo que eso puede acarrear, la vida de tu madre, la ceguera autoimpuesta…. Qué interesante!  Edipo decide sacarse los ojos, decide perder la vista antes que animarse a ver la verdadera herida por la que se le va la vida, el crimen que su madre/amada ha perpetrado, que no es enamorarse de él como mujer, sino no haberlo hecho como madre. Yocasta tiene en sus manos el futuro de toda una especie, la gran disyuntiva a la que una y otra vez, generación tras generación las madres que vivimos bajo en patriarcado nos vemos enfrentadas y por la que tanto nos reprimen, drogan y maltratan la de entregar a nuestros hijxs a la voluntad del padre (patriarcado) o amarlos entrañablemente y salvarlos de la muerte (la real y la emocional) y ganarlos para la vida, el placer y la paz. Yocasta, digna hija del patriarcado elige y manda a la muerte a su criatura para salvar al padre, al hombre que la posee y así pone en marcha siglos de dominación, sumisión y guerras fratricidas.

Sin embargo hay un hecho maravilloso en esta historia, en el que se esconde el gran miedo y peligro para el patriarcado, un dato sobre el que pocas teorías escribimos y en el que sin embargo reside la gran verdad de esta historia, que pasa desapercibido porque lo leemos desde la moral y no desde la biología, un hijx nace diseñado para enamorar y enamorase de su madre, es en el calor de ese amor y deseo que garantiza su supervivencia, y la madre entrañable, la que respira y existe a pesar de la madre frígida está también diseñada para responder a ese amor que es todo deseo, placer y fusión y así convertirse en regazo, nutrición constante, mimos, cuidados, dulzura y bienestar… pasan los años, se impone la distancia física y emocional y aún así  Yocasta y Edipo se encuentran y se enamoran entrañablemente, loca y perdidamente a ojos de esta sociedad, un amor prohibido que no entiende ni de razones, ni de conveniencias, ni distancias, un amor profundo que solo es y existe porque esos dos seres son madre y criatura.

Como madres nos han impuesto a la virgen como modelo a seguir, la gran madre, la abnegada, la sacrificada, la que ama con el corazón y la cabeza, ella tan pura, tan bondadosa, con esa aura de majestuosidad, tan valiente para aceptar el “destino” de su hijx, pero en realidad la virgen María resume a la madre patriarcal, la madre frígida. Una mujer obligada a la maternidad por orden divino, sin siquiera poseer el deseo y el placer del sexo que pudo llevarla a gestar,  su cuerpo  posesión de otrxs que eligen y deciden, ella pierde la calidad de sujeto y pasa a ser tan solo un envase, un receptáculo de la vida que otrxs han decidido, su cuerpo al servicio del patriarcado, de la procreación como mandato y destino de vida por posesión de útero y luego… luego la historia, la moraleja se pone mejor, una madre que entrega a su hijo al sacrificio impuesto por el Padre, un sacrificio que encima resulta caprichoso, cruel y sumamente violento, pero ella estoica, frígida y consciente de su lugar tan solo se postra a los pies de la cruz y llora su destino, sin preguntas, sin cuestionamientos, es la voluntad del padre y la entrega de la madre

Con ellas muere la maternidad deseada y deseante, la que palpita en el útero, la que solo sabe de placer y bienestar, la que se pone del lado de la criatura, de la vida, la que no sabe de “es por tu propio bien”.  
Yocasta y María son los pilares de un sistema cruel y fratricida,  toda una cultura, una civilización construida sobre el crimen y la entrega de la madre. El patriarcado tiene la rara y compleja característica de ser perpetuado por aquellas a quienes más reprime y mutila…

Y Edipo y Jesús dos hijos, dos crías entregados por sus madres a la voluntad del padre, para que éste reine y viva, dos hijxs que nos representan a todxs, mutilados y asesinados a manos del patriarcado  y que mansamente aceptan su destino y el sacrificio que de ellos espera la supremacía del padre (y que la madre consiente).

Y esto no tiene que ver con la fe que cada unx profese, tiene que ver tan solo con los relatos sobre los que nos hemos erigido como sistema, los que dan cuenta de nuestras creencias, paradigmas y mandatos. Estos son los modelos de madre y criatura que pretenden vendernos, que a sangre y fuego nos han grabado, que durante siglos han alimentado a base de maltratarnos, mutilarnos y reprimirnos, pero el útero grita lo que la razón  calla y con cada nuevo nacimiento, con cada mujer que deviene madre y con cada criatura que respira por primera vez obtenemos la oportunidad de cambiar la historia.
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