viernes, 31 de octubre de 2014

Partera u obstetra

Ante todo, en esto no hay ni malos ni buenos, ni peores ni mejores, tan solo dos modelos de atención distintos, dos especialidades diferentes. Unxs y otrxs son necesarixs e idónexs pero según que caso.

Históricamente, de la misma manera que el hospital desplazó a la casa y la leche de fórmula a la teta, el obstetra desplazó a la partera. Esta mal la institución, la leche de fórmula o el obstetra? No, para nada, pero su función no es la salud, en ninguno de los tres casos, sino la patología, los tres son necesarios cuando las cosas se salen del terreno de lo fisiológico.

El sistema médico hegemónico nos ha vendido y nosotrxs compramos que el obstetra está mejor capacitado para asistir un nacimiento, que es el profesional idóneo para estar encabezando el equipo de salud y que la partera es algo así como su asistente. Generación tras generación las parteras han perdido autonomía y reconocimiento y las mujeres y bebés partos/nacimientos fisiológicos.

Esto tiene raíces muy profundas en intereses económicos, políticos y de género, es decir patriarcado puro. Igual que unos vivos muy vivos se dieron cuenta que la mejor manera de hacer rentable a las instituciones médicas era ingresando personas sanas,  tratándolas como enfermas, con todo el gasto que esto supone en instrumental, instalaciones, insumos, equipo médico, medicinas, y demás (añadiendo que ingresan en 2 x1, entra una mujer embarazada y  facturan por mamá y bebé),  a otros vivos muy vivos (no hay x porque fueron hombres los que lo hicieron) pensaron que las parteras (mujeres) no  estaban en capacidad de hacer seguimiento a un proceso tan masivo,  tan rentable y que además da status, cómo dejar en manos del acompañamiento silencioso, tranquilo, paciente un proceso que puede agilizarse, intervenirse y hacerse más rentable? Cómo dejar de protagonista a una mujer cuando puede serlo el médico?

Actualmente, el obstetra es un profesional idóneo y capacitado, pero lo es para tratar con la patología, no con la salud y la fisiología, en ese campo, por formación es profesional idónea la partera. Obviamente hay obstetras que acompañan desde la fisiología, todxs podemos de-formarnos, pero son casos aislados, no en vano el panorama actual del nacimiento es la medicalización e intervención por rutina, los miles de estudios cada vez más complejos y menos fiables para corroborar y volver a corroborar; el discurso basado en el miedo y el riesgo, bajo o alto, pero riesgo al fin;  y al lado de la palabra embarazo y nacimiento siempre aparecen la lista de las miles de complicaciones posibles e imposible, todo esto porque hemos dejado en manos de sistemas de creencias aptos para tratar la patología un proceso sano  y no me cansaré de decirlo, que te traten como enferma es violencia obstétrica.

La partera está reconocida por la OMS como el profesional idóneo para acompañar un embarazo sano, asistir un parto normal y hacer la recepción de ese recién nacido sano, según estadísticas de la OMS estos criterios de salud y normalidad se cumplen en un 80% de los casos. Es decir que obstetras y neontólogxs deberían estar reservadxs para no más de un 20%. También hay estudios que demuestran que la atención en manos de parteras disminuye la morbimortalidad materno infantil. Esto seguramente está, entre otras cosas relacionado al hecho comprobado que a mayor nivel de medicalización e intervenciones de rutina existe un aumento significativo en los riesgos y complicaciones para la madre y el bebé.

En cuanto a la formación universitaria, una partera pasa 4 años estudiando todo lo relacionado al embarazo, parto y posparto inmediato,  su carrera gira en torno a eso, además hacen prácticas, más  la residencia. No se forma para asistente, se forma para trabajar de manera autónoma sin la supervisión de un médico, a quien en todo caso le derivará los casos donde su presencia sea realmente necesaria (no más del 20% de los casos)

Por qué entonces las parteras están relegadas y consideradas como la asistente del médicx? Por qué está todo diseñado para que su función sea prepararle el terreno al médico que llega para cortar el cordón? Por qué las mujeres pedimos a gritos la presencia de un obstetra para sentir que estamos en buenas manos? Por qué en las cartillas de las obras sociales y prepagas no hay parteras? Por prejuicio, desinformación y desactualización! Y también por una cuestión de status, de la misma manera que aceptamos la institución y la leche de fórmula porque nos dijeron que era de mejor calidad que la casa y la teta, y que optar por eso es lo mejor y de alguna manera demuestra nuestro poder adquisitivo y mayor nivel cultural e intelectual, de la misma aceptamos al obstetra porque su titulo nos parece de mayor jerarquía.

Que las parteras recuperen su autonomía y se las reconozca  como profesionales idóneas para la atención del embarazo y parto es apostar porque las personas gestantes recuperemos el poder de atravesar fisiológicamente un hecho fundante de nuestra vida sexual e íntima y es apostar también porque el protagonismo regrese a la mujer y al bebé, sacando del centro de la escena a la intervención y medicalización. 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Hacer partos

Es muy común escuchar en boca de lxs profesionales que asisten nacimientos la frase “yo hago partos” y también muy común que las mujeres y la sociedad en general repitamos ese discurso.

Esto que a simple vista parece una elección inofensiva en las palabras, en realidad demuestra todo un sistema de pensamiento y creencias en torno al nacimiento y la función de quienes lo asisten. Somos la sociedad que somos porque tenemos el lenguaje que tenemos, no hay nada azaroso en ello.

Antes de la entrada de los nacimientos a las instituciones médicas y del desplazamiento de las parteras por la figura del obstetra, el parto era visto como un proceso natural que había que acompañar y sostener desde el silencio, la conciencia y la paciencia. Sin embargo la entrada a la institución significó un cambio en el paradigma que hizo que se concibiera el embarazo como una enfermedad y el parto como un acto médico, de esta manera se gestó un cambio dramático en el modelo de atención y pasamos a ser intervenidas y medicalizadas por rutina a tal punto que se habla incluso de “manejo activo del parto” que no es otra cosa que la legitimación de los trabajos de parto inducidos y conducidos medicamente por los profesionales de la salud, donde quien desempeña el rol activo es el profesional y la mujer queda  relegada a un lugar pasivo, donde es tan solo un pedazo de carne, un cuerpo que debe ser controlado, intervenido y conducido, despojada asi de la conciencia y el poder sobre su cuerpo y el proceso que está viviendo. En este contexto es real que son ellxs quienes “hacen” los partos, son ellxs quienes determinan cuando debe empezar, cuanto tiene que durar y los manejan con intervenciones y medicalización para que se ajusten a sus tiempos y protocolos.

Es verdad que los avances médicos y científicos nos ha proporcionado maniobras, aparatos y medicación que pueden ser de mucha utilidad a la hora de garantizar el bienestar de la madre y el bebé, pero es cierto también que, por un lado, según cifras oficiales y reconocidas solo el 20% de los nacimientos se los considera de riesgo y por ende justificada la intervención y lo que es aún más paradójico, se ha demostrado también, que estos mismos avances usados de manera rutinaria e indiscriminada han aumentado dramáticamente los riesgos para las mujeres y sus hijxs.

Esta aparente inocente palabra da cuenta de la verdadera raíz que sustenta el modelo de atención en el que hoy estamos sumidxs. Es el profesional, con todas sus intervenciones, aparatos y medicinas, quien es el protagonista del nacimiento y la madre y el bebé pasan a ser meros espectadores y utilería del despliegue médico. Lo que está en el eje, lo central e importante es el equipo médico, son ellxs quienes parecen ser indispensables en el nacimiento, incluso podría no venir la madre que ellxs hacen el parto igual. Esta visión es la que ha legitimado que nos roben nuestros partos, nos expropien de nuestros cuerpos y nos nieguen recibir a nuestrxs hijxs en amor e intimidad y no rodeadxs de miedo y violencia

Los únicos indispensables en un nacimiento, y por ende los verdaderos protagonistas son la persona gestante y su hijx, todo lo demás es escenario y secundario.

Pero esta palabra no es solo peligrosa por el hecho de poner al equipo médico como protagonista, sino porque revela también la concepción de base que ostenta el sistema médico hegemónico a la hora de concebir la atención en un nacimiento. Se trata de hacer, de intervenir, de medicalizar, si no para que inventamos todo lo que inventamos? si no como demostramos toda nuestra omnipotencia?

 A ojos del sistema médico hegemónico, un buen profesional tiene ante todo que desplegar toda su capacidad realizando intervenciones de rutina demostrando así, nacimiento tras nacimiento toda su pericia y saber y la importancia de su presencia. Existe una creencia perversa, que se extiende también a los neonatólogos y que opera de manera inconsciente como un río subterráneo, según la cual si el profesional no hace nada durante el nacimiento su presencia era innecesaria y su capacidad nula. Decir “yo hago partos” no es solo robar el protagonismo si no evidenciar que la manera de atención que tiene es desde la intervención indiscriminada, un modelo de atención que  se fundamenta también en la confianza ciega en las máquinas, las medicinas, las intervenciones y la duda permanente sobre la capacidad que tenemos las mujeres para parir. El triunfo de la manipulación sobre la fisiología. Justo lo contrario a lo que demuestra la evidencia médica y científica. Un parto se asiste, se acompaña, no se hace, ni se controla, ni se conduce.

Necesitamos profesionales que sepan cual es su lugar, en la sombra y como sostén y guardianes de un proceso fisiológico y que sepan también que es lo que se espera de ellxs, que NO hagan por hacer, que no metan mano porque no pueden con su deformación profesional, su costumbre y su impaciencia, pero ante todo necesitamos mujeres conscientes de su poder, de su protagonismo, que se informen, que busquen, que investiguen más allá de lo que su equipo médico tiene a bien decirles, mujeres que sepan desde el útero que los partos son suyos y de sus hijxs. Y necesitamos también compañerxs y familias que acompañen y nutran este camino,  porque el sistema lo cambiamos quienes lo padecemos, quienes lo ejercen están muy felices consigo mismxs. 

lunes, 27 de octubre de 2014

La ambulancia en la puerta

-       voy a parir en casa!
-       vas a tener una ambulancia en la puerta no?

Por algunas de esas cosas de las leyendas urbanas tenemos la loca idea que en los países europeos donde el parto domiciliario es un modelo reconocido e  incluido dentro del sistema de salud público las mujeres paren con una ambulancia en la puerta, obvio esto además de un cuento mitológico habla de los prejuicios y el desconocimiento que tenemos como sociedad sobre lo que es un parto domiciliario planificado.

Socialmente imaginamos que el parto planificado en domicilio siempre está rodeado de la tragedia, la emergencia y el peor panorama posible, todo esto obvio mediado por la negligencia de unxs p/madres que se ponen a seguir modas sbnos y unxs profesionales atravesadxs por la mala praxis y cuando todo “sale bien” es obra de la buena suerte, el azar se apiadó de nosotrxs. Las historias propias de película de terror de Hollywood que circulan sobre el parto en casa, con mujeres que estallan de una manera médicamente imposible y bebés con todo tipo de problemas en partes del cuerpo que ni siquiera existen son el denominador común de lo que tenemos escuchar las personas gestantes que elegimos nuestro domicilio para parir.

Con ese panorama obviamente la preocupación por una ambulancia en la puerta y ojalá con banco de sangre y quirófano y una unidad de neonatología de alta complejidad y si se puede superman dentro es indispensable. Pero repito, esto solo es desconocimiento, desinformación y prejuicio y es además desviar el problema real al que se enfrentan las mujeres que por razones diversas necesitan usar un plan b, es decir un traslado a una institución

Ante todo la mayoría de quienes eligen parir en casa terminan haciéndolo, solo un pequeño porcentaje necesita un traslado y entre las razones de este no se encuentran las emergencias reales, salvo en casos rarísimos. Un parto planificado en domicilio no es un acto librado al azar, lxs profesionales que asisten en casa están capacitadxs para detectar señales que indican que el proceso se está saliendo de la normalidad y que podría ser momento de pensar en usar el plan b, con lo cual la salida de una casa se da en tiempo y calma, con una mujer que sale de su casa por sus propios medios y con un bebé en perfecto estado, de hecho el motivo más frecuente de traslado es lo que se conoce como “cansancio materno”, nada más lejos de una emergencia y una tragedia

Sin embrago, en algo tengo que darles la razón, efectivamente los traslados pueden ser un problema, pero no por tratarse de una emergencia o por el medio de trasporte, lo difícil no es, en ningún caso llegar a la institución, lo que es una verdadera complicación es el ingreso y la recepción de esa mujer. En un sistema dominado por el prejuicio y la información desactualizada muchas mujeres son víctimas de violencia obstétrica y maltrato como “castigo” por intentar parir en sus casas; muchas también son mal atendidas, sometidas ellas o el bebé a intervenciones innecesarias como resultado de la ignorancia sobre lo que es un parto en casa planificado por parte de los profesionales de la institución, quienes además suelen sentir que están por encima de quienes asisten en casa, desestimando el parte que estos puedan entregar.

La mayoría de mujeres que planifican un parto en casa tienen miedo de tener que necesitar un traslado y quedar en manos de una institución hostil, los profesionales desconfían del trato que puedan recibir las mujeres como castigo a su elección y las instituciones en su prepotencia ni si quiera se preguntan por qué?

El que los traslados sean un problema es responsabilidad del estado y del sistema médico hegemónico que no reconocen el parto domiciliario como un modelo más de atención, de la misma manera que niegan la existencia de quienes lo elegimos tratándonos de locas, snob o hippies, como si por eso no mereciéramos entonces que se garanticen nuestros derechos, papá estado nos castiga por salirnos de la norma.

El reconocimiento del parto domiciliario como modelo de atención no es un pedido caprichoso, sino que entre otras cosas es la garantía que tenemos de que exista una articulación fluida entre la institución y lxs profesionales que asisten en domicilio, que propenda por el bienestar de la persona gestante y el bebé.

Por ende, a esa enorme proporción de la sociedad que nos pregunta por la ambulancia en la puerta, ya que nuestro bienestar les preocupa, cosa que agradecemos enormemente los invito a que como ciudadanxs se sumen a la lucha que llevamos a cabo distintas organizaciones para  resguardas los derecho de las personas gestantes, bebés y familias durante el embarazo, parto y posparto. Y señores y señores legisladorxs ya es hora que el estado deje de desviar el foco preguntando por la ambulancia y empiecen a informarse con evidencia médica y científica y a garantizar nuestros derechos.

jueves, 23 de octubre de 2014

Parto domiciliario, un modelo del sistema médico

Por alguna extraña razón el parto domiciliario planificado está siempre rodeado de una aura de misticismo,  siempre en medio de leyendas urbanas de catástrofes o iluminaciones; parece que quienes lo elegimos somos algo así como unos contrasistema, hippies o ascendidos espirituales y que quienes los asisten una especie de magxs que reniegan de los avances médicos y técnicos y las instituciones; y para quienes sus mejores aliados son los cantos, la intuición y la iluminación. 

Ya se que a la gente le encanta desprestigiar lo que es contrario a sus elecciones, que pareciera que tirar tierra sobre lo que es distinto válida lo propio; ya se que la desinformación y los prejuicios son el mal de nuestra especie  y ya se también que a quienes elegimos lo que no es tan común nos  encanta hacernos los alternativos y de avanzada y que de alguna extraña manera el que nos tilden de raros contrasistema nos enorgullece. Y se también que desde hace algunas décadas, muchas menos que las que ostenta la historia de la humanidad, la campaña institucional hegemónica de miedo y desprestigio contra todo lo que no sucede dentro de sus cuatro paredes ha calado hondo. 

Sin embargo siento acabar con la magia, nada más lejos de la realidad, el parto domiciliario planificado es un modelo más del sistema médico, ni está en pie de guerra contra él, ni es la respuesta a todos los males, ni es más evolucionado, ni un aberración médica, ni una moda, ni lo que la naturaleza nos exige… tan solo es distinto al modelo institucional. Es la mejor opción para quien lo elige (siempre hablando de mujer sana, bebe sano, embarazo sano) y la peor opción para quien no lo elige, simple y sencillo. Y también siento acabar con el misticismo las parteras que asisten en casa no son mejores ni peores que las institucionales y sobre todo no son especialistas en espiritualidad, lo son en fisiología y atención en domicilio, que dicho sea de paso, la fisiología es lo que debería siempre priorizarse suceda el nacimiento en institución o casa.

De hecho el parto en casa, no solo no está fuera del sistema médico sino que lo necesita para garantizar la mejor atención posible, no en vano en los países donde mejor funciona es en aquellos donde se lo reconoce como tal, países como Canadá, Gran Bretaña, Reino Unido, Nueva Zelanda.

El que un estado reconozca y avale el parto domiciliario implica entre otras cosas que:
  1. Se reconozca la diversidad y pluralidad de una sociedad; resguardando el derecho a las elecciones personales 
  2. Existan profesionales idóneos para tal fin. Lo que implica centros de estudios, facultades etc, que contemplen el parto en casa como tema de estudio, discusión y construcción de conocimiento para toda la carrera en general y con posibilidades luego de hacer énfasis en ello.
  3. Se dé una articulación fluida entre lxs profesionales independientes y la institución, que propenda por el bienestar de la persona gestante y el bebé. Agilizando y garantizando el acceso a los estudios requeridos; una buena derivación en caso de ser necesario y ante todo traslados oportunos y seguros con una mujer tranquila de irse, sin miedo a ser “castigada” en la institución por querer parir en casa (razón por la cual muchos traslados puedan retrasarse llegando al límite de la situación); una partera respaldada por la institución y por ende sin miedo de dejar a una mujer en manos de la violencia y el maltrato y una institución receptiva y con toda la información necesaria para atender ese nacimiento de la mejor manera posible.
  4. Se incluya en el Plan Médico Obligatorio, haciendo que las obras sociales y empresas de medicina pre paga lo reconozcan también, de tal manera que dejaría de ser una opción que se costea de manera particular para convertirse en lo que realmente es, el legitimo derecho de las personas gestantes y sus familias a elegir cómo, dónde y con quién parir. Además de garantizar que los recursos que se ahorrarían de los partos domiciliarios planificados en términos de infraestructura, drogas, insumos e instrumental irían a parar donde verdaderamente se necesita, es decir en los poquísimos casos de embarazos de alto riesgo

Para más información sobre la realidad actual en Argentina:

martes, 21 de octubre de 2014

Perder autonomía

Actualmente en Argentina se debate el proyecto de ley 2895-D-2014, sobre el ejercicio profesional de las lic. en obstetricia (parteras), el fundamento principal del proyecto dice ser velar por el reconocimiento de la partera como profesional idóneo y autónomo, sin embargo esto es solo blablabla

Dicho proyecto pretende por ejemplo sacar de las incumbencias de las parteras la atención en domicilio y casas de parto, un derecho laboral  que actualmente poseen y un derecho social del que las usuarias hacemos uso.

Desde hace más de dos años usuarias y familias venimos luchando porque esto no suceda, se ha tildado de egoísta y caprichoso nuestro reclamo, se nos acusa de no dejar avanzar una ley que supuestamente propende por el reconocimiento de las parteras, somos las malas de la historia que solo pensamos en cumplir nuestro sueño snob

Sin embargo, vamos a hablar claro,  más allá de las elecciones personales sobre el ámbito de desempeño laboral, perder la atención en domicilio y las casas de parto es perder autonomía, es resignar el único lugar de atención independiente que aún les queda. No nos engañemos, lo que está puesto en juicio en este momento no es el parto domiciliario en si, sino la idoneidad de las parteras para asistirlo, ya que tal y como están las cosas lxs obstetras seguirán siendo reconocidos por el estado para asistir en domicilio, una vez más lxs médicxs las están desplazando como ya lo hicieron en las obras sociales y empresas de medicina prepaga. Y lo que el estado está diciendo con este proyecto de ley, es que las parteras no son aptas para trabajar autónomamente, que necesitan las supervisión de un médico, aunque les concedan uno que otro centímetro de reconocimiento, a  ojos del sistema médico las parteras siguen siendo vistas como la asistente del obstetra.

Les están tirando migajas, legitimándolas para realizar el trabajo sucio y encima se los venden como un reconocimiento y un paso adelante en autonomía; vamos a los hechos, las están avalando para cortar vaginas, una práctica altamente innecesaria y sobre todo estrechamente relacionada con la violencia obstétrica; las están dejando medicar en el momento del parto, así pueden mandarlas a inducir y dar oxitocina para que luego lleguen lxs obstetras a salvar la noche por las intervenciones que ellas realizaron y así, donde antes lxs médicxs tenían que poner la firma y  hacerse responsables, ahora no!. Las están mandando al frente de batalla, como primera línea, resguardando a lxs medicxs de las denuncias y encima quitándoles el último bastión de verdadera autonomía. Y las parteras, sobre todo aquellas que dicen representar y velar por el interés de todas están firmando y dando las gracias, pero las familias y usuarias no olvidamos que la fuerza e importancia de su función radica en ser guardianas y especialistas en fisiología.

Los países que reconocen el parto domiciliario planificado en manos de parteras tienen una partería fuerte, autónoma, con el reconocimiento social, político, económico y legal que les corresponde, además de mejor calidad de atención perinatal y  mejores indicadores de bienestar de la madre y el bebé. Porque lo que están reconociendo no es solo un lugar de desempeño, si no un modelo de atención, lo que están legitimando es que tal y como recomienda la OMS, la atención del embarazo sano, el trabajo de parto normal y la recepción del recién nacido sano tiene que estar en manos de parteras y no de obstetras y neonatólogos. Si nos ceñimos a los datos de la OMS en manos de parteras debería estar por lo menos el 80% de la atención. Nada eso se expresa en este proyecto de ley, pero tranquilas que ahora van a poder cortar vaginas legalmente avaladas…

Lo que las usuarias y familias caprichosas y egocéntricas estamos diciendo es que queremos ser asistidas por parteras como profesionales autónomos y no como meras asistentes de lxs médicxs, en realidad nosotras confiamos más en su idoneidad de lo que el estado, las personas que las representan y forman y las mismas parteras lo hacen

La ley tiene que cambiar, claro que tiene cambiar, las parteras  tienen que ser reconocidas en la enorme labor que hacen pero, por favor no trancen, no resignen su autonomía, ni nos dejen en manos de la mirada de la patología, solo por ser dueñas de la tijera y la intervención

domingo, 19 de octubre de 2014

El trato amable

No importa lo bien que nos traten, no importa lo amables que puedan llegar a ser, lo dulce de su voz o el tiempo que se tomen en cada consulta: es violencia obstétrica tratar de paciente  a una persona sana (dos en realidad madre e hijx), sumirla en un paradigma donde rige la intervención y la medicalización, haciendo de un hecho fisiológico un proceso patológico y un acto médico, es violencia obstétrica la presunción de enfermedad y patología, así como existe la presunción de inocencia, las personas gestantes deberían ser tratadas como sanas (porque eso somos) hasta que se demuestre lo contrario 

No importa con cuanto amor (¿?) y amabilidad realicen sobre nosotras intervenciones de rutina, no importa si mientras las hacen nos hablaban dulcemente y nos agarran la manito y hasta nos secan las lágrimas. Intervención y medicalización sin que medie justificación médica o petición de la mujer con información suficiente, completa y verdadera es violencia obstétrica y es abuso de poder, sin atenuantes, ni medias tintas. 

Tendemos a asociar parto respetado a un parto donde nos trataron bien y ya es la gloria si además nos contuvieron emocionalmente y no es así, o no es solo eso, en realidad se habla de parto respetado cuando por un lado se respeta la fisiología del parto/ nacimiento  sin intervenir ni medicalizar innecesariamente y por otro cuando se respetan las decisiones informadas de la mujer (la información debe ser completa, verdadera y suficiente) a eso hace referencia sobre todo el término parto respetado. El buen trato, el trato digno debería darse por descontado, es lo que corresponde por el mero hecho de existir. Desafortunadamente sabemos que no es así, que tenemos que partir de la base de pedir y exigir que nos hablen bien, nos traten bien, no nos infantilicen, ni nos agredan verbalmente….  

Es interesante, como  incluso las mujeres solemos defender o proteger al profesional que nos asistió diciendo que nos trató bien, que era muy amoroso y contenedor y hasta divertido, por encima de la carnicería que haya podido realizar sobre nuestro cuerpo o el de nuestra criatura,  lo que demuestra una vez más el alto nivel de tolerancia que tenemos frente a la opresión, la necesidad que tenemos, en un mundo a veces tan hostil, de un trato amable y la desconexión que tenemos con nuestro cuerpo, dando prioridad a que nos hayan hablado bien y tratado amablemente sin percatarnos que nuestro cuerpo ha sido irrespetado, maltratado, mutilado y denigrado, con cortes, pinchazos, medicaciones y demás maniobras innecesarias.  

La existencia de la violencia obstétrica, está arraigada  en la idea de que nuestro cuerpo es de segunda categoría, inferior a la mente y la razón y que además le pertenece a otrxs, y es por eso que asistimos mansamente a las sesiones de tortura que socialmente hemos acordado llamar partos.  

Si a las mujeres siendo niñas nos hubieran permitido tomar posesión de nuestro cuerpo, dejándonos explorarlo, conocerlo, amarlo, disfrutarlo y no se hubieran empeñado en enseñarnos que nuestro cuerpo es tan solo un objeto  para complacer al otrx, que puede ser éste nuestra pareja futura, cuando no el/la abusador/a intramuros de turno o el /la violador/a que nos tocó en “suerte”.  Si nos hubieran enseñado que lo pasa de las caderas para abajo también nos pasa a nosotras y es nuestra responsabilidad y derecho y no solo el territorio del “no se habla”, “ no se toca”, “no se siente” por lo menos podríamos identificar que es violento que metan dedos en nuestra vagina sin siquiera pedir permiso, ni informar el para que de ese tacto, ya ni hablar de un tajo en nuestros genitales o en el útero, o un kristeller, o la invasión con medicamentos innecesarios, pero como de niñas nos enseñaron de mil maneras distintas que nuestro cuerpo le pertenece al patriarcado  y que además es de segunda categoría, pues con que nos hablen con cariño y nos traten bien sentimos que hemos sido respetadas y hasta recomendamos y llevamos un regalo…

jueves, 14 de agosto de 2014

Sexualidad y ma/paternidad

Escrito para el número 7 de  Enredo de Las Casildas

Vivimos en una sociedad que ha reducido la sexualidad al sexo  y el sexo  al coito, que equipara placer a tener sexo y deseo a eso que sentimos por un/a otrx cuando queremos tener relaciones sexuales.

Pertenecemos a la cultural del pecado y el elogio a la racionalidad, donde el cuerpo es malo o de segunda categoría. Donde manifestar deseo te deja expuestx y vulnerable, te hace débil y buscar placer es sinónimo de no "hacerte respetar". Pesa mucho sobre las mujeres la idea de ser “fácil”, como si la incapacidad para manifestar deseo y buscar nuestro placer fuera algo de lo que enorgullecernos y pesa sobre los hombres la idea del macho semental que es todo potencia sexual, aunque la sensación de placer sea mínima y la de vacío máximo.

Estamos inmersxs en el paradigma del objeto de deseo más que del sujeto sexual, donde nos han enseñado que lo importante es ser deseables más que deseantes, saber dar placer más que buscarlo o recibirlo.  
Crecemos escuchando “no se toca”, “no se hace”, “es sucio, feo o malo”, acallando nuestro cuerpo, sus impulsos, sus deseos, porque hay distancia cuando necesitamos contacto  y excusas donde necesitamos cuerpo.

En general con todo esto encima, como buenos hijxs del patriarcado llegamos a la ma/paternidad y cuando 1 y 1 hacen 3 es muy frecuente escuchar que parece que se acabó la sexualidad, que la líbido naufraga y somos de golpe dos desconocidos que no tienen espacio para el encuentro; como si de una pareja enamorada pasáramos por arte de magia a ser padre y madre con vínculo a través de lxs hijxs, el universo propio de la pareja se ha perdido. La ma/paternidad trae cambios vitales en cada unx de los miembros de la pareja, así como en la pareja misma, y es importante resignificarse en  esos cambios, pretender que todo siga igual es hacerle el juego al patriarcado, pero las raíces de aquello que nos distancia son muchos más profundas, y se cimentan en la historia personal, la de la pareja y la de la cultura en la que estamos inmersos.
Es cierto que por un lado la líbido de la madre está principalmente dirigida a la criatura (supervivencia de la especie) y que también puede tornarse logísticamente más difícil, nos juega en contra el sueño, el cansancio, los horarios de lxs niñxs, pero hay una cosa indudable: lo que no hay ahora tiene raíces en lo que no hubo antes, a veces la m/paternidad solo deja impunemente expuesto algo que estuvo siempre, es la grieta o la excusa que saca a flote el río subterráneo. 

Un desértico vínculo sexual no habla de la llegada de lxs hijxs sino de los cimientos sobre los que nos construimos como pareja y sobre los que cada unx se ha construido como individuo. Y aquí ampliamos el cerco que el patriarcado nos ha impuesto, ya que hablar de sexualidad no es necesariamente hablar de sexo, ni de frecuencia, ni de orgasmos o posturas, el vinculo sexual no está solo relacionado con la cantidad de encuentros sexuales que podamos tener, cuya frecuencia puede aumentar o disminuir y que solo da cuenta de un hecho puntual. Nuestra sexualidad no es eso  que empieza con la primera caricia /beso y termina  unos minutos (pocos o muchos) después con el orgasmo. La sexualidad de una pareja es en realidad  la capacidad que tenemos para encontrarnos y vernos, para expresar nuestros deseos y  buscar nuestro placer,  es la intimidad del vínculo que forjamos y es ahí donde tenemos que ir a buscar las raíces del desencuentro.

Por otro lado, a nivel social, más allá de los prejuicios y tabúes más conocidos, el patriarcado sigue reprimiendo y así otro factor determinante en esta nueva condición, en este pasar de ser una pareja a ser una familia y el impacto que eso trae a nuestra vida sexual es el hecho de la gran mayoría de las mujeres devenimos madres en partos que más que acrecentar nuestro poder minan nuestra dignidad e integridad (física y emocional), asistimos a uno de los hechos más importantes de la sexualidad femenina generalmente atadas, drogadas, mutiladas, manoseadas y como meras espectadoras, nuestro cuerpo lejos de experimentar el poder sexual de dar vida y traerla a este mundo, se ve convertido en un pedazo de carne que es manipulado, intervenido, maltratado “por nuestro bien y el de nuestra criatura”. Y así el parto, pasa de ser un poderoso hecho sexual que nos atraviesa y nos trasforma para convertirse incluso en una violación, de la que nuestro cuerpo y nuestra psique tienen registro, aunque nuestra mente lo niegue y todo un sistema nos acalle. Muchas veces entramos mujeres sanas repletas de vida y salimos infantilizadas y rotas, literalmente cortadas. Y a su vez,  la gran mayoría de las parejas de esas mujeres devienen ma/padres en total desconexión con el proceso sexual de esa mujer que pare y esx hijx que nace, incluso de una aterradora manera si han tenido la “suerte” de presenciar el nacimiento de sus hijxs, en realidad han sido testigos de la tortura a la que el sistema médico ha sometido a su pareja y a su hijx, cómo volver a mirarse después eso? Aunque racionalmente lo hayamos normalizado y legitimado, cómo volver a encontrarnos sexualmente íntegros después de haber atravesado esa experiencia y sin tener posibilidad de sacarlo a la luz, porque justamente nos vendamos creyendo que era lo mejor, ni siquiera contamos con la posibilidad de repararnos porque no somos conscientes o no nos permitimos serlo de lo rotos que hemos quedado. Y así esa pareja lejos de vivir y compartir un hecho maravilloso de la sexualidad humana, de tener la posibilidad de resignificarse y re-encontrarse como compañerxs, se ven abocadxs ha experimentar un ultraje e inaugurar la ma/paternidad y el hecho de ser compañerxs de crianza con esa herida y ese crimen a cuestas.


Sin embargo, soy de mirada resiliente,  por lo que creo que si realmente  lo deseamos la m/paternidad puede ser incluso una oportunidad para re-enamorarnos y re-inventarnos en el deseo y el placer, requiere honestidad y ganas obvio, pero hay algo tan dulcemente descarnado en el puerperio que nos deja tan desnudas, que nos pone en contacto con nuestros anhelos, miedos y vivencias más profundas, que es una oportunidad maravillosa para dejar de vernos y empezar a mirarnos, para construir una relación desde lo que realmente somos y no de lo que quisiéramos demostrar.  Y además seré muy romántica pero, cómo no enamorarse de una nueva manera de esa mujer que es regazo y sostén de nuestra criatura y de esx compañerx que es guardíán y amparo de la diada?


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