sábado, 26 de marzo de 2011

Jugar por jugar VII

Por Salma Abdola

Muchas veces madres y padres estamos demasiado cansad@s para jugar con l@s peques de la casa por lo que se nos hace difícil canalizar de forma constructiva toda esa energía que tienen y que nos desborda. He realizado esta propuesta de juegos con el fin de tener argumentos para poder pasar ratos con ell@s y formar parte de sus juegos ayudándoles a descargar sin necesidad de hacer un sobreesfuerzo físico por nuestra parte. A parte de dibujar, hacer puzzles y contar cuentos tenemos a nuestro alcance un montón de posibilidades.

Podemos contarles un cuento que ell@s deban escenificar, este es un ejemplo, había una semilla (los niñ@s se ponen en pocisión fetal) que iba creciendo y creciendo (se van estirando), sus flores se abrieron (estiran sus brazos), luego vino un pajarito volando... Hay que hecharle imaginación...

Ell@s pueden simular que son coches (o motos) incluso podemos improvisar el volante para que se metan más en el juego y deben circular o correr por todo el cuarto, nuestro papel es hacer de semaforos, decimos rojo para que se paren o verde para que circulen, podemos hacer una rotonda con una silla y que den vueltas. Esto es bastante efectivo en la calle cuando no quieren darnos la mano para que no crucen, cuando se acerquen a la carretera decimos "rojo" y, aunque en esos momentos no hayamos "pactado" que estamos jugando, se paran, mi experiencia es que funciona.
Atamos un peluche a una cuerda larga, y en el otro extremo un palo, extendemos la soga y sirviendonos del palo vamos enrrollando el hilo hasta acercar el muñeco lo más rápido que podamos.

Un arma poderosa son los juegos de ingenio, por ejemplo...¡A ver quién dice más nombres de niña! (o de niño, o de utensilios de cocina, o de juguetes...). El juego se puede ir complicando según el ingenio de los participantes. Se pueden pedir palabras curiosas, como cosas que quepan en una caja de zapatos, cosas que se puedan comer con cuchara, animales que no tienen pelo, o cualquier otro acertijo que se nos ocurra.

Tanto para l@s más chiquitines como para l@s mayores podemos alargar la hora del baño jugando. (Los materiales son sólo un ejemplo, si el niñ@ es pequeñ@ podemos usar un recipiente mayor y juguetes con los que no corran riesgo de asfixia), llenamos hasta la mitad un vaso con agua, y vamos por turnos añadiendo piedras, hasta que alguno cause que se revose el recipiente. Creo que esto les ayuda a respetar los turnos, a colaborar y a tener paciencia.

He dejado el que más me gusta para el final, es un juego que me encanta porque ofrece la opción de jugar en grupo o solos, tanto en el parque (con lo cual se suelen unir nuev@s amiguit@s) o en casa. Les situamos en una raya que dibujamos en el piso o usando las lineas de las baldosas para dividir dos espacios. Les decimos que de un lado hay agua y del otro hay tierra.Nosotr@s intervenimos guiando el juego, y diciendo... "Pato al agua", tienen que saltar para el lado del agua. Cuando decimos... "Pato a la tierra" tienen que saltar a la tierra. Podemos hacerlo más divertido diciendo varias veces la misma opción, o inventarnos cosas como por ejemplo "Pato a la naranja"...

Con esto espero haber contribuido algo, inevitablemente todo lo que escribo es porque lo estoy viviendo, así que voy a aprovechar que Noa está dormida y me voy a acurrucar a su lado.

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