miércoles, 24 de noviembre de 2010

Vida artificial


"El mejor futuro empieza con el mejor alimento"… alcancé a emocionarme, desde donde estaba solo  podía ver el texto, ni la foto, ni la marca eran visibles. Así que tuve escasos segundos para creer lo imposible… pero no, era la publicidad de un alimento para perros.

La buena noticia es que estamos al tanto: la buena alimentación (tanto física como emocional) tiene repercusiones fundamentales en el futuro y si lo creemos así para nuestros animales, quiero pensar que evidentemente también para nuestros hijos. La mala es que con saberlo no alcanza.

Es cierto que cada uno de nosotros toma las decisiones desde donde buenamente puede, en general no desde la libertad y la madurez sino desde las limitaciones que cada uno tiene, ya sea por su historia, su contexto o su presente, pero estoy convencida que la manera de lograr cada vez más libertad, más autonomía y crecer es asumiendo responsablemente aquello que elegimos aunque lo hayamos hecho desde la carencia o el miedo (no doy teta, porque no puedo hacer frente emocionalmente a ello, por ejemplo). Pero en la medida que asumimos nuestras sombras estamos poniendo luz sobre ellas y  desde ese lugar ya estamos generando un cambio de consciencia, estamos corriendo nuestros límites y las fronteras de aquello en lo que creemos ciegamente.

Por otro lado, yo puedo respetar las decisiones que cada cual toma, no voy a negar que algunas me cuestan horrores, pero es parte de apostar por un mundo donde quepamos todos y donde a la larga primen el amor, el respeto, el reconocimiento y la responsabilidad, lo que no puedo soportar son las decisiones mentirosas, esas que se sustentan en estadisticas y estudios ciéntificos o médicos que avalan la indiferencia, la indolencia y la deshumanización como "cualidades" de los criadores y la eficiencia, obediencia, uniformidad y austeridad emocional como caracetrísticas deseables en los niños; o en libros y teorías que promulgan invisibilizar a los niños, negarlos en sus necesidades y que consideran que el fin último de la crianza es moldear a los niños, adaptarlos al sistema y convertirlos en “hombres de bien”.

Todas estas "cualidades" son pilares de esta cultura del usar y tirar bajo el lema "la felicidad se encuentra consumiendo" en la que estamos inmersos. Y este hecho nos lleva directamente a uno de los problemas a mi juicio más grandes en la crianza, el culto a lo artificial.

Somos tan arrogantes y soberbios, que a estas alturas seguimos sosteniendo que es mejor algo artificial (que desde ya solo intenta "recrear" lo natural), que lo que somos y tenemos naturalmente. Cómo podemos estar tan ciegos o contándonos tantas mentiras como para creer que es mejor:
- la leche artificial que la leche materna que está diseñada para cada ser y que de esa extraña manera  apoya su derecho a la diferencia.
- el biberón, una tetina de látex que la teta tibia de mamá, repleta de sonidos, olores y sobre todo amor.
- una guardería desde los 45 días donde comparte mirada, atención y afecto con otros 15 niños, en vez del calor de casa, la mirada de mamá y papá, el amor y el  mundo en exclusiva.
- parir rodeadas de sondas, sueros, maquinitas y profesionales antisépticos, sobre todo emocionalmente  hablando; que traer hijos al mundo en un ambiente respetuoso, amoroso y sagrado. Donde el nacimiento es una fiesta y no una estadística
- un objeto de transición y que elaboren desde chiquitos la separación, que tener para ellos disponible “el objeto” de sus amores.
- la independencia impuesta a fuerza de ponerlos a dormir solos y sin atención, no alzarlos, mimarlos o besarlos, no acudir a sus demandas, separarlos de nosotros para que no se mal acostumbren... que la autonomía y la interdependencia que se conquista en el contacto, en la seguridad de tener un respaldo y el amor incondicional.

Y esto solo nombrando algunos ejemplos y sin entrar en las últimas aberraciones que seguimos construyendo.

Todos estos son de una u otra manera ambientes artificiales creados por nosotros los adultos importantes para darle al niño lo que necesita sin involucrarnos demasiado, básicamente sin hacernos cargo de ellos pero también sin cargar con “culpas”… total todas sus necesidades están satisfechas, artificialmente, pero satisfechas.

Y yo entiendo que este sistema tal y como lo hemos construido propicia lo artificial y el delegar la crianza en otros, entiendo perfectamente que  a veces la realidades económicas y laborales de cada familia pueden interferir con las decisiones y opciones que queremos para criar, pero entonces dejemos de hacer las cosas al revés, si el sistema está mal, cambiemos el sistema, dejemos de ser cómplices de él, no sigamos haciendo malabares parta adaptarnos cada vez más y sobre todo  para adaptar a nuestros hijos. Generemos otras vías, siempre es posible! O por lo menos dejemos de mentirnos diciendo que está probado, comprobado y estudiado que de esta manera artificial los niños se crían más sanos, más inteligentes y felices!

Creo que esto lo repetiré hasta el cansancio: toda forma de crianza y educación se sustenta de manera más o menos explícita en una visión del mundo y los niños. Pues esta forma de lo artificial, entre otras cosas presupone que:
1. Los niños son tontos; no se van a dar cuenta que es un biberón y no la teta de mamá, por ejemplo.
2. Los primeros años deben pasar rápido, porque son un incordio y queremos de ellos autonomía e independencia, con lo cual no es de extrañar que estemos deseosos de crecer, ya que la “vida” realmente comienza de adulto, el resto es un trámite ineludible.
3. Los padres somos importantes en la medida que proveemos de cosas a nuestros hijos.
4. Una maternidad y paternidad ideal es aquella que no nos modifican o por lo menos que alteran lo menos posible nuestro ritmo de vida anterior. Desde esa premisa todo aquello que lo haga posible será bienvenido no importa lo que ello implique para los niños ni para nuestro vínculo con ellos.
5. La vida hay que mantenerla en los límites de la supervivencia, llenar las necesidades que la garantizan sin ir más lejos. Te doy de comer, pero no te nutro; te visto, pero no te abrigo… De esta manera seguiremos por la vida como seres carentes, consumistas y obedientes!
6. Este mundo y sobretodo las relaciones humanas se rigen por la ley del menor esfuerzo, no es necesario darnos al otro ni involucrarnos con el sino limitarnos a cruzar caminos y conseguir que nuestras necesidades y deseos no sea avasalladas por ese otro/a
7. Otros, cualesquiera que estos sean siempre serán mejores que nosotros y sabrán más que nosotros. Con lo cual podemos delegarles nuestra vida.

Si seguimos caminado por esta vía, me atrevo a decir: tranquilos todos, los robots también serán mejores seres humanos

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