sábado, 23 de abril de 2011

Estamos todos locos???


De casualidad me enteré de esta noticia, una madre en New York demandó a la guardería de su hija, porque en su concepto han arruinado el futuro de su hija, pero no porque la reprimieron, o la maltrataron sino porque en las 3 semanas que lleva asistiendo al centro no la han entrenado (con 4 años que tiene) para responder los cuestionarios que le permitirán entrar a colegios de elite y por ende más adelante a universidades de elite, su vida está arruinada.

Pues esta madre, este caso, como siempre es solo un síntoma, un enorme e ineludible síntoma que no habla sólo de ella en particular sino de la sociedad que hemos construido en general. Este caso sale a luz por excede los límites a los que estamos acostumbrados, pero creo que el pensamiento que sostiene este hecho es bastante común. Es bastante común que l@s niñ@s sean sometidos a largas horas de colegio para asistir luego a largas horas de actividades extracurriculares, para luego asistir a largas horas de clases de refuerzo, de tareas y de todo un extenso currículo ideado por los padres para garantizarles el mejor futuro, la mejor Vida y la mayor Felicidad

Porque en el fondo existe la idea que la Vida (con mayúsculas, la que importa) empieza una vez sales al mercado laboral y por ello la infancia, la adolescencia son sólo etapas donde debes ser altamente entrenado y cualificado para desempeñarte maravillosamente en esa arena de circo romano. Por supuesto la Felicidad (también con mayúsculas, la que implica posicionarte en un lugar de mando y poder acceder al consumo sin restricciones) depende de que seas “alguien en la Vida”. No hay Vida, ni Felicidad en el vínculo cotidiano ni las cosas pequeñas sino en los éxitos que a ojos de la lógica patriarcal puedas conseguir, lo que implica dominar, consumir, excluir y perpetuar.

También se hace evidente el hecho que creemos que lo mejor que podemos darles a l@s niñ@s no es nuestra presencia, nuestro amor, nuestro contacto y calor, sino el dinero necesario para satisfacer todas sus supuestas necesidades y garantizar su futuro. El futuro no lo garantiza ni el bienestar, ni el amor, ni los deseos satisfechos o el tiempo compartido sin más pretensiones que estar y permanecer, sino el poder de consumo y adquisición. Con lo cual alimenta la idea (que para mi es solo una excusa, producto de nuestro miedo al vínculo y la fusión, para no estar con ell@s, para ell@s y por ell@s) que hay que salir a trabajar en horarios extenuantes y hacer horas extras si es posible, para generar los ingresos suficientes para garantizar que l@s niñ@s puedan acceder a ese maravilloso paraíso de los cursos, los colegios de elite y demás que son en definitiva los que van a definir si son “alguien en la vida” Sin embargo, esto lo único que logra es que los dejemos aún más desamparados, más abandonados y solos y así perpetuamos este sistema de soledades paralelas, ya que cuando crezcan van a tener el mismo terror o tal vez un poco más (ya que de generación en generación parece que nos vamos especializando en esto) al vínculo, al contacto, al darse al otr@ y estar presentes aquí y ahora que creo yo está en la base de lo que nos empuja a estar lejos de nuestr@s hij@s y convertirnos casi en mecenas, padres y madres proveedores ausentes.

Hay tema para rato con un caso así, sobre lo que dice de l@s p/madres y adult@s, sobre las implicaciones que tiene para las criaturas ser un objeto de competencia y éxito y sobre el sistema escolar clasista y elitista que es la base que sostiene el status quo y cuyo lema es algo así como “educación pobre para pobres”.

Yo que se que esta madre parece extremista al límite pero la pregunta que a mi me surge es ¿cuánto de ella, en niveles más bajos, habita en nosotr@s?, ¿cuántas de sus pretensiones hemos hecho nuestras?, ¿cuánto de su miedo nos aleja día a día de las criaturas?

6 comentarios:

  1. Vaya reflexión. Qué interesante y qué polémico resulta el tema. Yo quiero criar a mi hijo de manera que pueda desempeñarse en todo lo que él desee, pero jamás me atrevería siquiera a insinuarle que su realización está en los logros académicos o laborales. El punto es que cómo bien dices, qué tanto de esa mentalidad utilitaria traemos bien grabada, cómo reconocerlo y cómo eliminarla. Menuda tarea para quienes intentamos criar con respeto.
    Muy buen blog, acabo de descubrirlo y me ha gustado. Te sigo.

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  2. increible, y me has dejado pensando mucho, un beso

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  3. Violeta, que tremendo artículo. Te hemos leido con mi marido y tienes tanta razón y poder tus palabras.

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  4. Pues estoy totalmente de acuerdo con tu reflexión, esta sociedad a veces parece de locos, de verdad... Más, más y más...queremos más, más y más...¿pero no podemos disfrutar el día a día, el presente y no siempre mirando el futuro? La infancia no es una preparación para la edad adulta, es un época maravillosa que los niños tienen que disfrutar como niños que son!! Gracias por hacerme reflexionar en esta mañana de domingo!

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  5. Violeta! que suerte que descubri, me encanta lo que escribis...hay casos llamativos, no? imaginate la madre tigre!!! es una locura, con todo lo que avanzamos y no tenemos claro que es la infancia...te mando un beso grande, grande, lucre

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