martes, 6 de septiembre de 2011

A favor de la vida


En general suelo creer y abogar porque las cosas no son blanco y negro, que vivimos en infinidad de matices. Ya que creo que esa mirada dualista yace en el fondo de la violencia (unos contra otros, amigos y enemigos, buenos y malos) Sin embargo últimamente empiezo a sentir que si bien no se trata de blanco y negro, si existen movimientos fundantes de los que se desprenden todos los matices: aquello que se hace a favor y desde la vida y aquello que atenta y va en contra de ella. Lo que no nos convierte en mejores ni peores sino en seres humanos que desde su historia personal y su aquí y ahora elijen y deciden.

Puede que algunas de las cosas las hagamos conscientes y otras inconscientes (nos merecemos el beneficio de la duda), pero lo cierto es que hay movimientos, que van a favor del flujo de la vida y otros que la truncan. Y el lugar desde el que nos paremos, desde la vida o desde su represión, marcan los actos, actitudes y formas sobre las que podemos elegir. Ese blanco y negro es algo así como el fondo que dará luego a la forma repleta de matices

Teniendo en cuenta esto ¿se puede violentar, abusar, maltratar a un/a niñ*? Claro, porque el poder todo lo puede, pero no nos mintamos, estamos hablando completamente de un ejercicio de poder, autoritario, violento y sin justificación posible, que ni educa, ni enseña, si forma, ni nada, solo daña y mutila; hablamos claramente de un adult* que se enfrenta con la violencia y la carencia sufrida y que ahora l* transforma en verdugo y perpetrador; y sobre todo hay que asumir que al hacerlo, sea de manera sutil o abierta estamos en contra de la vida y su fluir.

No hablemos de lo obvio y evidente, como pegar, insultar, castigar… hablemos de lo aparentemente “inocente”: limitar a un/a niñ*, llenarl* de normas sociales, miedos y carencias es atentar contra la vida. Poner el mantenimiento del orden establecido, por encima de los deseos (necesidades) de l*s niñ*s es matar la vida. Poner un pedazo de plástico (sin nada que lo justifique más allá de nuestro deseo de “libertad” made in comerciales y anuncios) entre nuestro cuerpo y su cuerpo es menguar la fuerza de la vida. Dar prioridad a l*s adult*s, por encima del bienestar de la vida nueva, defender que nuestro estilo de vida vale más y debe ser sostenido aunque para ello sea imprescindible generar abandono y miedo en las criaturas que dependen de nosotr*s, es además de un acto de soberbia, un crimen contra la fuerza de la vida. Concebir creencias y prácticas de m/paternidades indolentes y robotizadas, donde hacemos uso de toda nuestra creatividad para construir y consumir aparatos que si bien intentan suplir las necesidades prácticas de un bebé niegan sus necesidades afectivas y de fusión, presencia y permanencia (necesidades que son en realidad las básicas y vitales), es hacer del amor y el cuidado de la vida un mero hecho técnico, un remedo patético de l*a m/padres entrañables que en realidad podemos ser. Además de parecer esto una burla macabra sobre los deseos y necesidades de las criaturas: nos piden calor y nosotros ponemos calefacción, piden cuerpo y nosotros ponemos almohadas, cochecitos y juguetes, piden contacto, presencia, permanencia y nosotros ponemos horarios, distancias y separaciones, piden amor concreto y nosotros les damos buenos pensamientos, nos piden raíces y seguridad para expandirse y nosotr*s les ponemos límites y los llenamos de vacíos…

Podemos dar miles de razones sobre nuestros actos, podemos llenarlos de justificaciones y encima no nos será difícil encontrar voces que nos validen y legitimen… podemos siempre podemos, el ejercicio del poder todo lo puede… pero cada vez se escucha más fuerte y claro esta clamor, esta voz que surge de las entrañas, y se hace cuerpo en el hecho de brindarnos al otr*, de dar amor concreto, en el acto de criar, cuidar y respaldar; cada vez somos más y con más alegría y fuerza; así que lo siento ejercicio de poder, pero ahora resulta más difícil, sostener el discurso según el cual nuestro abuso y maltrato sobre l*s niñ*s es hecho por su bien y pretende además gestar seres pacíficos y empáticos, parece que va siendo hora de que inventen nuevas mentiras, o lo que es mejor de tener la valentía de buscar nuevos caminos, alternativas donde lo importante sea apostarle a la vida, centrándose en el como y no el fin

3 comentarios:

  1. Sí qué alegría que cada vez seamos más, nada justifica el maltrato de ningún niño, nada!
    Muy buen post!

    ResponderEliminar
  2. Muy de acuerdo... cada día más es necesario comenzar a ser conscientes de nuestra capacidad de amar a nuestros niños y prójimos y dejar de sustituir el amor con cosas.

    ResponderEliminar
  3. hola muy bueno el articulo. hace reflexionar. escribes lo que siento en las entrañas.
    besitos

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...