viernes, 31 de diciembre de 2010

Hoy hace 3 años

Tiene 3 años y llegó al mundo el 31 de diciembre del 2007 a las 23:58. Aún antes de concebirla sabíamos que su nombre era Kyara. Yo soy su madre!

Cada año, desde que tengo memoria mi madre empieza su felicitación de cumpleaños de esta manera: Hoy hace x años yo… estaba con contracciones, o había roto fuente, ya habías nacido, etc, …

Siento la necesidad de seguir la tradición, hoy Kyara cumple años así que: hoy hace 3 años viniste al mundo rodeada de amor, en medio de la fiesta por el milagro de tu vida,  acompañada por el apoyo y la presencia de tu padre y la fuerza de tus abuelos. Hoy hace 3 años llegaste a este mundo e iluminaste el nuestro con tu arrolladora presencia. Llegaste a tu manera, tal vez no como nosotros lo habíamos soñado y planeado, pero como tu lo necesitaste, hoy hace 3 años no solo me hiciste nacer como madre sino que me enseñaste que eres tu quien importa, que eres un ser humano, no un juguete, ni una posesión;  que son tus decisiones, tus elecciones, tus necesidades las que valen para tu aventura. Me enseñaste la lección más importante de mi vida, el amor todo lo puede, todo lo transforma, todo lo sana. Con tu alegría y tu amor desbordante,  haces que aterrice todo mi discurso, mi postura ética en acciones cotidianas, en gestos simples y sencillos, me has dado la oportunidad de practicar, probar y re-significar el valor del respeto, el reconocimiento y la responsabilidad como brújulas en mi travesía. Sin grandes aspavientos me ayudaste a entender que mi labor  contigo es estar para acompañar tu camino, para respaldar tu crecimiento, yo soy tu madre, pero tú no eres mía.

Cuando cumpliste un año y viví por primera vez un 31 de diciembre no como la despedida del año viejo sino como la celebración de tu vida, no pude menos que sobrecogerme y amar la elección que hiciste. Llegaste al mundo hija con la fuerza de miles de personas que se unen en torno a la esperanza y la fe de un año mejor, de un mundo mejor. Mientras tú nacías millones de seres humanos agradecían a la vida todo lo maravilloso que les trajo, agradecían lo grande y lo pequeño e incluso aquello en lo que no habían reparado antes; respiraste por primera vez repleta de los buenos deseos, los sueños, la fe, la esperanza, la alegría, la celebración por la vida. Llegaste en ese momento justo en el que nos conmueve la vida por el hecho de existir, en el que nos sabemos poderos@s y afortunad@s por el hecho de vivir, el mágico instante en el que sabemos que todo es posible y depende de nosotr@s, en  ese instante en el que nos unimos y sentimos que hay espacio para tod@s, que tod@s contamos, tod@s valemos, en ese momento de hermandad y alegría por el hecho de sabernos en comunidad.

Desde ese día he pensado mucho al respecto, como es habitual de lo particular surge la conciencia de lo global, del hecho concreto aparece el conocimiento de lo abstracto; lo cierto es que  esa “revelación” me ayudó a entender aquello que deberíamos sentir frente a cualquier nacimiento, me ha ayudado a ver lo estremecedoramente poderosa, apasionada y sagrada que es la vida abriéndose paso y la reverencia que le debemos. Con cada nueva existencia se abre la posibilidad de cambiar el rumbo, de crecer como humanidad; cada nueva vida trae consigo la promesa y la opción de resignificarnos como especie, de nutrirnos como comunidad. Cada nuevo ser nos da la alternativa de renovar la apuesta, de revisar los votos que hemos hecho con la vida y atrevernos a soñar otro mundo posible, otra realidad habitable y gozable.  En ese instante se funden la experiencia de lo que hemos caminado como individuos y como especie y la fuerza de la vida nueva, ese raudal de amor que nos ha hecho sobrevivir como especie.

Llevamos tantos años, tantos siglos unidos a través de la muerte, en la guerra, la violencia, el abandono y la indiferencia que ya no sabemos desentrañar el maravilloso misterio que trae la vida consigo. Hemos normalizado y estandarizado tanto los nacimientos que ya hablamos de ellos (salvo que sea cercano) como estadísticas, meros hechos formales para ingresar a la categoría de ser.

Cuando son en realidad una fiesta, la mayor expresión posible de lo mágico, sagrado y maravilloso que puede ser este universo, de lo amorosa y plena que puede ser nuestra vida.  Hija, con tu elección me enseñaste que lo verdaderamente revolucionario es unirnos alrededor de la vida, sabiéndonos participes y protagonistas de ese milagro. Dejarnos conmover y asombrarnos con el poder de la fragilidad. Cuando nace un/una niñ@ renacemos como humanidad.

Gracias hija y feliz cumplevida!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Palmaditas en la espalda


Esta época del año es perfecta para la caridad, las obras de buena voluntad, las palmaditas en la espalda, la tranquilidad de conciencia disfrazada de bondad. Es el momento del año que se utiliza, entre otras cosas para hacer donaciones, visitar hogares de niños o ancianos y quedar con la conciencia tranquila hasta el próximo diciembre. Sin que el encuentro con es@ otr@, de quien eres "benefactor" te transforme en lo más mínimo.

Vamos por partes, estoy absolutamente a favor de hacer circular las cosas, tenemos tanto, consumimos tanto y por ende producimos tanto que vamos a terminar ahogándonos en plástico, tenemos sobrepoblación de objetos, más que de gente.  Reparar, reciclar y reutilizar deberían ser valores intrínsecos al hecho de vivir en comunidad. Encima los objetos de l@s niñ@s, su ropa, juguetes, accesorios, etc., tienen una vida útil tan corta que es un sin sentido andarlos tirando cuando todavía pueden ser devueltos al circuito. Pero hacer circular las cosas,  como principio ético de convivencia y respeto al planeta y dar caridad son dos cosas bien distintas!

La diferencia básicamente está en desde donde nos paramos para ejercer una y otra acción, desde la idea de la caridad establecemos una relación vertical y jerárquica donde el beneficio real lo recibe quien da, ya que es quien sale con el ego inflado, alabado por la sociedad y con la conciencia tranquila; el/la otr@ sólo recibe objetos que no modifican sustancialmente su realidad, que es lo que verdaderamente debería importarnos. No es sólo dar objetos para que tengan lo que no tienen sino realmente como hacemos de manera individual y social para trasformar las lógicas que hacen posibles que un@s tengan todo y otr@s no tengan nada.

Soy un poco radical, pero la caridad está hecha para que no se modifique el status quo, es la manera que hemos encontrado para acallar nuestra voz, para creer que hacemos todo lo que está a nuestra alcancen para solucionar la desigualdad, para poner nuestra necesidad de equidad y justicia en un lugar donde no afecte drásticamente las lógicas en las que nos movemos. Como todo, seguimos fragmentando la vida y los espacios en los que nos movemos, creyendo que es perfectamente coherente y compatible ser un despiadado depredador  todo el año y luego en diciembre donar lo que ya no nos es útil y asi coger fuerzas para poder seguir siendo un depredador el resto del año.

El problema de actitudes como estas además es que nos hacen creer que ya no somos parte del problema, que con hacer obras de caridad ya no tenemos que modificar nada más, que ya hicimos nuestra contribución y por ende no tenemos que revisar el resto de creencias y prácticas que sustenta la desigualdad en este mundo, que fomentan la pobreza la discriminación y la exclusión.

La solidaridad no es un valor que se ejerce desde arriba y que solo buscar subirnos el ego. Todo lo contrario, la solidaridad se sustenta en el reconocimiento del otro/otra, su situación y necesidades, en el respeto por su humanidad que l@ hace dign@ de una mejor calidad de vida no solo de objetos y en la responsabilidad que nos da el hecho de vivir en comunidad y saber que lo hacemos tiene repercusiones en la vida del planeta.

La verdadera solidaridad está en el hecho de generar alternativas que hagan posible superar la desigualdad no solo hacerla más llevadera. Desde la idea transformar-nos y empoderar-nos, de crecer como sociedad, porque contrario a una de las creencias que más sustentan nuestra forma de vida, lo real es que cuando crece un@ crecemos tod@s.

Es mentira que lo cada un@ de nosotr@s puede hacer es poco en relación con las desigualdades que enfrentamos,  es mentira que hay cosas que son así y punto! Y es mentira también que los pequeños cambios no contribuyen en nada, lo pequeño, lo cotidiano, lo sencillo es lo realmente revolucionario. Y por otro lado, es cierto que hay quienes hemos sido privilegiados, por nacer en el país, la cultura y la situación económica en la que hemos nacido, pero eso no nos convierte en mejores, solo en afortunados y nos da responsabilidades más que derechos.  Así que sumamos estas verdades y estas mentiras nos daremos cuenta que nos merecemos mucho más que solo hacer caridad, que podemos involucrarnos en otro mundo posible.

¿Por qué como madre me preocupa esto? básicamente porque creo que esta actitud la enseñamos los padres, es a través de nosotros que aprenden a ser solidarios o caritativos, somos nosotros quienes le enseñamos a sentir "lástima" y deshumanizar así a  ese otr@ y por ende a ponerse por encima. Transmitámosles y enseñémosles que regalamos sus juguetes y su ropa no porque somos buenos, ni mejores sino porque es lo obvio, lo lógico y que de igual manera son bienvenidos los regalos reciclados, reparados y reutilizados que vienen a nosotros. Y sobre todo aprendamos juntos que lo que hacemos si importa, si vale, es significativo y puede cambiar el mundo. No nos conformemos (por apatía, indiferencia, descreimiento, menosprecio) con menos de lo que podemos hacer para transformar la realidad (mi deseo para el nuevo año!)

lunes, 27 de diciembre de 2010

Esa es mi hija!

Ahhhhhhhhhhhhh!!!!!!
Ayer mientras paseaba con Kyara escuché ésta frase dicha por una madre a su hija para felicitarla por haber hecho lo que ella le pedía. No puede borrar de mi mente su carita, reluciente, plena, feliz, arrobada de amor por su madre y repleta de amor por si misma por haber conseguido y merecido tan enrome premio: Esa es mi hija!! El reconocimiento total, el amor en su grado más alto. Te reconozco como mi hija, le comunico al mundo que eres mi hija!

Pero que oscura y perversa frase hecha: esa es mi hija! ¿Qué quiere decir? ¿Qué habría pasado si la niña hubiera contradicho a su madre? ¿Ya no sería su hija?... pero que clase de mensaje les estamos transmitiendo con nuestras frases, nuestros actos: que son nuestr@s hij@s en la medida que nos obedecen y hacen lo que queremos; aunque para ello tengan que negarse así mism@s para ser leales a nosotr@s. No nos engañamenos por más felicidad que veamos en sus rostros, frases como estas no contribuyen al bienestar de l@s niñ@s, no mejoran su autoestima, todo lo contrario, son prisiones que construímos para ell@s. Son sólo premios conductistas que nos garantizan que sean como nosotr@s queremos al alto costo de su felicidad, espontaneidad e individualidad.

Por lo menos esta frase es bastante evidente, creo que no habría que razonar, ni explicarle mucho a la madre para que pudiera encontrar el sentido oculto en esta frase hecha, sin embargo estamos tan llenos de prácticas que sustentan este tipo frases y este tipo de manipulaciones, que vamos por la vida esgrimiendo frases de cajón sin ni siquiera preguntarnos a que idea de crianza y de interacción con l@s niñ@s responden. Lo cierto es que si no creyéramos que l@s niñ@s nos deben obediencia una frase así sencillamente no existiría, no tendría razón de ser, porque no tendría una creencia sobre la que sustentarse, ni una práctica de la que nutrirse.

Que grado de manipulación, ¿dónde queda el amor incondicional, el respaldo no importa que, no importa como? Luego por favor no les salgamos con frases como: ¿es que si tus amig@s se tiran por un edificio tú lo haces también? Porque hemos sido nosotr@s quienes les hemos enseñado que el amor es un bien que hay que ganar y que se consigue haciendo lo que los demás esperan de nosotr@s. Acatando, obedeciendo, cumpliendo!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Top 10 2010

El Directorio Amor Maternal
"Top 10 2010 es un carnaval de blogs cuyo propósito es reunir los mejores artículos de la blogosfera maternal publicados durante 2010 en castellano. La temática del carnaval engloba el embarazo consciente, el parto natural, la lactancia materna, la crianza respetuosa, la psicología, el uso de portabebés ergo, la ecología y demás temas afines."


Louma de Amor Maternal nos invita a este carnaval de blogs. Ya estuve visitando los otros blogs y me encanta la propuesta, descubrí algunos blogs y fue maravilloso el encuentro y también he descubierto o repasado algunos artículos que me han fascinado de los blogs en los que ya soy “habitual”

Por mi parte, lo tengo bastante fácil, hace sólo  4 meses que abrí el blog, así que no hay gran cantidad de material. Si no con mi nula capacidad de decisión esta elección podría convertirse en un maremoto y un drama familiar… ya veo a Guido leyendo y releyendo porque yo no me decido, y cambiando la lista unas 6 o 7 veces antes de decidirme a… empezar de nuevo!

Elegí aquellos artículos que me han sido más gratos de escribir, algunos que aún me rondan la cabeza y los que considero son los más representativos de este espacio.

Criar para la desobediencia: este es tal vez el artículo más emblemático y el que más representa a este espacio
Siembras papas, crecen papas: ¿queremos paz? Criemos desde la paz. Las formas de crianza y educación generan y sostienen la sociedad que tenemos
Cuando los hijos son motor: un homenaje a mi madre y por supuesto a mi hija.
Que hacer con aquello que hicieron de nosotros: consejos para una crianza consciente, hace parte del V carnaval de blogs de crianza consciente y respetuosa de Tarkus Kids,
Marcar la diferencia: reflexiones en torno a la uniformidad y la normalidad
La voz de la experiencia: ¿Qué pasa con aquello que vivimos como niñ@s cuando devenimos padres? ¿Escuchamos la voz de aquellos que fuimos?
Lo siento hija: este era imposible que no estuviera dentro de esta selección, tal vez el post más íntimo que he escrito.
L@s niñ@s todo lo desafían: una reflexión en torno a los límites y la creencia que los niñ@s piden límites
Dar cuerpo: me enamoró el término Crianza Corporal acuñado por Ileana de Tenemos Tetas aquí algunas de mis razones 
No soy apta


Gracias a Louma por esta iniciativa, a quienes ya han participado y a quienes están por hacerlo!!! 

martes, 21 de diciembre de 2010

Me visitó Anónimo

Estuve toda la semana pasada sin computador y cuando por fin regresé al siglo XXI me encontré con una sorpresa: "Anónimo" me visitó repetidamente. Alguien, por cierto bastante asiduo en la blogósfera materna, quien se caracteriza por sus intervenciones con cierto tono acusatorio y un alto grado de indignación. Obviamente este hecho me ha dado mucho sobre que pensar, sinceramente creo que la sociedad que tenemos es producto de las prácticas de crianza y educación en las que estamos inmers@s, con lo cual toda oportunidad es buena para reflexionar al respecto y toda situación es fuente de aprendizaje.

Hay varios tipos de anonimatos, sobra decirlo. Hay un tipo de anonimato que preserva la identidad del otro/otra para darle mayor seguridad y confianza a la hora de compartir sus experiencias. Un anonimato que permite desde la “sombra" sacar a la luz los miedos y vivencias y cuyo fin es entablar un diálogo que le ayude a encontrar respuestas y crecimiento.

Sin embargo, el Anónimo que me ha visitado no presenta estas características, tal vez me equivoque, pero a priori no da esa impresión, me quedó más con la sensación de “tirar la piedra y esconder la mano”. Me pregunto ¿por qué en un lugar seguro (convengamos que un blog lo es, no corre peligro la vida ni la seguridad de quien da su opinión) optamos por ocultar nuestra identidad? ¿Qué miedo o creencia se esconde detrás de este aparentemente pequeñísimo acto? Cada caso es particular y generalizar es odioso, pero a mí se me ocurren algunas opciones:

Antes que nada me parece evidente que hemos aprendido que el mundo no es un lugar seguro y que manifestarnos en él puede ser altamente peligroso. Supongo que esto puede deberse a que en muchos casos nuestra experiencia primaria está ligada al desamparo y la indiferencia, sobre todo de aquell@s de quienes esperábamos y necesitábamos amor, respeto y respaldo.

Sin embargo, creo que el eje central de este fenómeno está relacionado con la dificultad que tenemos para disentir, para aceptar y vivir en la diferencia. No sabemos pensar distinto, mucho menos manifestar nuestra postura desde un lugar de igualdad, respeto y diálogo abierto.

Hemos sido criad@s y educad@s desde  procesos y resultados estándares que marcan como debemos ser, quienes debes ser; y todo aquel que se sale de esas expectativas ha sido excluid@, alejad@, discriminad@, etiquetad@. Creo que tod@s tuvimos la desafortunada experiencia de ver como un/una compañer@ de clase fue apartad@,  maltratad@ por ser diferente, primero por l@s adult@s de referencia y luego por el resto de l@s niñ@, como respuesta al ejemplo recibido, obviamente. Eso cuando no fuimos nosotr@s quienes fuimos discriminad@s por ser diferentes. Ante esta perspectiva, que valentía, que coraje que implica el sólo hecho de pensar distinto y dar la cara!

Es triste, pero nos educaron para la uniformidad y el pensamiento único y no sólo eso, nos educaron para defenderlo a capa y espada, como si fuera sagrado y sobre todo como si fuera nuestro. Nos enseñaron a ver en todo aquel que fuera distinto un enemigo personal, un peligro inminente al que hay que erradicar. Sobra decir que al no haber sido educados en la diversidad no sabemos manejarnos en el disenso desde la igualdad y el respeto, desde la tranquilidad de saber que hay espacio para todos y que realmente la única regla de juego es relacionarnos desde el respeto, el reconocimiento y la responsabilidad.

Nos han enseñado además a asentir, a decir a todo si y hacer y pensar lo que nos mandan, sentimos peligrar el amor de papá y mamá cuando osamos contradecir y actuar diferente. En definitiva nos han criado para ser funcionales con lo cual con el sólo de hecho de pensar distinto nos sentimos en falta y cómo dicen por ahí "la mejor defensa es un ataque". Nos han educado para creer que disentir está mal, cuestionar aún peor, hemos sido "entrenados" para la obediencia y el acatamiento. Nos han criado desde la verticalidad y el "porque yo lo digo". Con lo cual aprendimos a "tirar la piedra y esconder la mano". La única manera de sobrevivir en un mundo sin diferencia es creerse poseedor de la verdad y defenderla con la vida si es necesario, insultando y enjuiciando a aquel que es diferente. El otro/otra es un rival y el encuentro con ese/esa otr@ está visto obviamente como una amenaza

Además nos han enseñado a imponernos, fue eso lo que vivimos de nuestros padres y maestros, quienes nos impusieron sus normas, sus creencias, sus sueños, su mundo. Desde esa perspectiva se trata de ganar o perder, abrir el diálogo es impensable, vivir en la diferencia de posturas menos aún, hay que convencer o morir. Es extraño como permanentemente sentimos peligrar nuestra supervivencia en cuestiones tan simples como tener opiniones distintas, creo yo que es legado de haber sentido realmente peligrar nuestra supervivencia cuando nuestras necesidades entraron en contraposición con los deseos de nuestros padres y primaron ellos. Cómo bien describe Laura Gutman “sólo el deseo de uno sobrevive”

Es curioso porque la mayoría de Anónimos me “acusan” por hablar en contra de la autoridad y los límites, sin embargo en mi opinión  la existencia de jerarquías y verticalidades son las responsables de que elijan para si mismos el lugar del anónimato y la confrontación oculta. Puedo equivocarme, es sólo una apreciación.

Estoy absolutamente a favor de la libre expresión, creo que cada cual está en el deber y el derecho de formar su propia visión del mundo y disentir es un sano ejercicio en la toma de consciencia y la interacción. Sin embargo, creo que ese intercambio resulta transformador en la medida en que se realiza entre iguales, entre personas dispuestas a respetar, escuchar y ver al otro/otra. Si no se queda en el terreno del pataleo.

Espero de corazón que este espacio virtual sea un territorrio de encuentro y reflexión donde todos los que quieran encuentren lugar y dónde podamos nutrirnos desde el diálogo y la interacción.

PD: Mientras escribía esta reflexión recibí una gran sorpresa, una anónima regresó con nombre, no les puedo explicar la alegría que sentí. Por cierto que se trata del comentario más constructivo que recibí de los anónimos. Quiero agradecerle públicamente su gesto!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Respetar el NO!




Sonsoles de Respetar para Educar escribió un maravilloso artículo sobre un tema complejo y difícil Abusos Sexuales. Recomiendo totalmente su lectura, es muy concreto y muy claro. Por mi parte, como siempre con sus artículos me dejo pensando y reflexionando.

Creo que para la vida en general y para casos como este en particular, es vital transmitirles a nuestr@s hij@s (esto es enseñarles desde la vivencia) que su NO vale, que lo escuchamos y sobre todo lo respetamos.

Es muy común que l@s adult@s desestimemos a l@s niñ@s, sus pedidos, sentimientos y/o deseos por considerarlos “pequeños”. Es como si actuáramos movidos por la creencia que la vida de verdad, la seria, la importante empieza cuando te haces adult@, mientras eres niñ@ todo es superfluo y poco trascendente. Lo que se nos olvida es que las experiencias primarias, las de la infancia, son las que forman la idea de lo que podemos esperar de “la vida”. Son estas vivencias las que determinan como nos relacionaremos con y en el mundo… ¿cuántos adult@s conocemos (incluso somos) que consideran  que no son importantes, que sus pedidos no serán escuchados, que para que se desgastan si total nadie los va a escuchar o apoyar?

De la misma manera que desestimamos sus pedidos, sentimientos y/o deseos lo hacemos muchas veces ante sus negativas, incluso a veces he escuchado a adultos reírse de los NO de l@s niñ@s, como si fuera algo muy gracioso. No niego que a veces a mi, ciertas situaciones con Kyara me generan ternura y sonrisa, pero me pregunto ¿qué mensaje les estamos transmitiendo si ante sus negativas nosotr@s nos reímos y lo que es peor las ignoramos? En lo pequeño está lo grande, en lo cotidiano lo extraordinario, es una de las tantas mentiras que nos contamos creer que podemos respetarl@s en lo que importa e ignorarl@s en lo superfluo, primero porque no existe eso de lo importante y lo superficial mucho menos en materia de amor y respeto (en lo pequeño está lo grande, repito) y segundo, porque en todo caso quien debe marcar esa diferencia es quien vive la situación no su observador, tendría que ser el niño quien dijera “esto no es importante” no nos compete  a nosotros los adultos con nuestros juicios y prejuicios hacer esa interpretación. Creo sinceramente que comportarnos de esa manera es un acto de violencia que ejercemos sobre ell@s.

¿Cuántas veces l@s llevamos a rastras por encima de sus NO? ¿Cuántas otras l@s vestimos entre llantos y gritos? ¿En cuántas oportunidades ante su negativa l@s tildamos de egoístas, caprichosos, malcriados? ¿Cuántas comidas han terminado en batalla campal? ¿Cuántas veces ni siquiera registramos que dijo NO? Entiendo que existen muchas situaciones donde necesitamos de su SI aunque no estén de acuerdo, pero por lo menos que medie el diálogo, que medien las explicaciones y sobre todo la escucha. Que no sea: “es así porque yo lo digo”, démosle espacio a su NO, a expresar su inconformidad. Y también démonos el espacio para evaluar cada situación concreta, para determinar si verdaderamente en esa ocasión es SI a todo a costa o somos nosotr@s quienes podemos cambiar de parecer o si incluso podemos llegar un plan b.

Tristemente, en muchas oportunidades l@s niñ@s dejan de manifestar su negativa no porque estén de acuerdo, si no porque les hemos hecho entender que no sirve para nada, que no tiene ningún sentido, que ya pueden gritar, llorar y patalear su NO, no vale. Y lo siento, pero l@s niñ@s, no tiene porque entender nuestra escala de prioridades y la tabla según la cual ahora te escucho, ahora te ignoro (una escala que considero una excusa además), para ell@s simplemente l@s hem@s ignorado, su NO, no fue siquiera escuchado, para que seguir intentándolo, “si total mamá y papá me aman más cuando soy buen@ y digo a todo que SI”

Es lo mismo que defendemos en asuntos de abuso sexual en adult@s, un NO es un NO, no es tal vez, ni a lo mejor, muchos menos es si, es NO, aunque a nosotros nos parezca que no es importante ni legitimo, que es un tontería. Si les enseñamos a l@s niñ@ desde la vivencia y en las situaciones cotidianas que su NO vale, sentirán seguridad y sobre todo vía libre para decirlo cuando estén en situaciones de peligro. Van a sentir que tiene sentido hacerlo porque la experiencia les ha demostrado que son escuchad@s y tenid@s en cuenta cuando lo hacen. Y si en una situación concreta no reciben este trato sabrán que han sido irrespetados y violentados, lo más seguro es que buscarán amparo allí donde lo han encontrado.


domingo, 19 de diciembre de 2010

Por el derecho a educar en el hogar


¿Cómo puede atribuirse un estado el derecho de imponer sus reglas por encima de las elecciones responsables y concientes de unos padres?

¿Cómo es posible qué esto suceda y no sea calificado de dictadura?

¿Cómo puede ser que los padres sólo tengamos derecho a educar a nuestr@s hij@s cuando el sistema escolar nos lo permiten, cuándo la jornada escolar se termina?

¿Por qué la diversidad es “castigada” y el mundo sólo es tranquilamente habitable si sigues el sendero marcado?

¿Cómo puede ser que el mensaje que se da desde el estado es que otros piensan mejor por ti que tu mismo, que lo ideal es ceñirse al estándar y cumplir las normas, aunque no las compartamos?

¿Cómo es posible que se priorice la norma antes que el respeto y el amor desde el que los padres nos vinculamos con nuestr@s hij@s y las elecciones que desde ese lugar tomamos?

Sin duda alguna me solidarizo con los padres españoles que eligen educar sin escolarizar y me uno a esta iniciativa de Silvia

L@s invit@ a unirse también, más allá de la postura personal que cada uno pueda tener frente a esta opción, porque fallos como éstos son un atropello a la libertad e individualidad, atentan contra nuestro derecho a pensar y elegir responsablemente.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Dar Cuerpo!


Ileana de Tenemos Tetas acuñó termino: Crianza Corporal! No puedo estar más de acuerdo, de ahora en adelante me oirán hablar de la crianza corporal!

Sobre la crianza y la maternidad mucho más de lo que brillante y maravillosamente ha expuesto Ileana no creo que pueda decir. Sin embargo siento la necesidad de compartir porque me llega tan hondo.

Para ello tengo que hablar desde las enseñanzas que me ha dejado mi otro gran maestro, el teatro. Soy actriz y mi búsqueda profesional ha estado más ligada al enorme potencial del teatro como herramienta pedagógica y de transformación personal y social que a lo artístico (aunque el escenario siempre me seduce), durante varios años estuve trabajando desde el teatro con víctimas del conflicto armado colombiano en procesos de paz como cultura. Un trabajo tan complejo, como apasionante, dónde el fin nunca fue artístico sino de exploración y búsqueda en la propia historia personal, en las vivencias, creencias y discursos construidos, en las raíces y alcances de los diferentes “personajes” que hemos ido elaborando para poder sobrevivir.

Dentro de los talleres y procesos en terreno que fui  acompañando, me encontré con grandes aprendizajes de vida que me conmovieron y me cambiaron la forma de ver el mundo, uno de ellos, radical y profundo: que las víctimas son victimas mientras se ven así mismas de esa manera, en tanto se piensan y se viven como tal. No quiero decir con esto que la gente no sufra de violencia, ni de atentados (de orden físico, emocional y mental) contra su existencia y dignidad, pero hay una gran diferencia entre esto y el hecho de sentirse víctima, vivirse como tal y cargar con el peso que ello implica.  

Tal vez la herida más grande que deja el sufrir actos de violencia es cargar con esa sensación, porque ésta nos invisibiliza, nos paraliza, nos deja impotentes y con en el tiempo puede incluso transformarnos en victimari@s, aunque parezca ilógico, ejercer violencia parece el derecho de quienes la han sufrido. Para desarticular esa lógica es indispensable bucear en aquello que vivimos, darle cuerpo y voz, plantarle cara al dolor y saber que aunque es nuestro no somos nosotr@s. El cambio de visión no lo produce la razón, ni la explicación teórica, lo genera el cuerpo que reconoce y resignifica, porque es allí donde anida la herida y la cura. Lo que pasa por el cuerpo se apropia, “se hace carne”.

He tenido la suerte de asistir (y vivir) a profundas transformaciones cuando el cuerpo se puso en juego, cuando a través del juego y la vivencia corporal las personas se acercaron a sus zonas de conflicto, sus tabúes, heridas y miedos profundos y así en medio del juego generalmente acompañad@s por la risa y el llanto pudieron dar un paso hacia adelante y correr las fronteras de aquello que creían su yo y que l@s limitaba,  arriesgándose sin más (en un ambiente se seguridad y confianza) a resignificarse y resignificar  al otr@.  Desde entonces aprehendí que el cuerpo es un gran maestro.

El cuerpo pide y da lo que la razón niega, he visto como un impulso de amor  se transformaba en violencia, porque la estructura mental de la persona no avalaba el contacto y el cariño como una opción viable y he visto también diluirse esa creencia  a partir de escuchar el cuerpo, darle protagonismo indagando en nuevas formas de vinculación y canales de comunicación dónde la razón no tuvo la palabra. Y eso, me hizo entender la distancia, a veces insalvable que hay entre lo que quiero y necesito y lo que creo y hago; que en el vinculo con el/la bebé, se traduce en la distancia entre el amor que tu necesitas (contacto, presencia, permanencia, fusión) y el que yo creo que necesitas y/o puedo darte.

No denigro de la razón, como capacidad de pensar, cuestionar, indagar, si no de ese lugar conservador, rígido y miedoso que genera verdades absolutas y que se alimenta de si misma para poder sobrevivir. Creo que la conciencia surge cuando la teoría se hace cuerpo.

Creo, además que el cuerpo da realidad, contundencia y profundidad. El cuerpo en su sabiduría primaria aún sabe de amor sin límites, ni condicionamientos, sabe de incondicionalidad, creatividad, calor, presencia y permanencia. Es un espejo de lo que somos y vivimos, pero también la semilla de aquello que podemos ser.

Desde que devine madre, mi cuerpo pidió contacto, amor, presencia y mi razón límites, normas, control… me quedo con el cuerpo. L@s bebés necesitan de un amor real repleto de hechos y calor y el lenguaje que entienden es el del cuerpo, no entienden de discursos ni excusas retóricas, entienden de presencia y permanencia.

¡Qué viva la Crianza Corporal!

jueves, 9 de diciembre de 2010

Les regalo la autoridad!

Me juzgan blanda, amorosa en exceso, permisiva y hasta negligente. Con lástima y a veces con enojo me dicen que me falta autoridad, orden, límites, reglas. Y yo les digo: les regalo la autoridad, es suya, pueden seguir comiendo autoridad, viviendo autoridad, respirando autoridad… yo prefiero subirme a lomos de la desobediencia, hacer caso omiso de la corrección, olvidarme de la jerarquía, mandar de paseo a la sumisión.

Soy madre, pero no  me convertí en madre por cuestiones éticas, con lo cual a mi hija sólo le llevo 28 años, lo que me da experiencia (y también condicionamientos, verdades aprendidas, heridas abiertas), pero no me da en ningún caso, derecho a ponerme por encima de ella para decirle qué, cómo, cuándo, dónde y para qué. Soy madre, pero no carcelera, ni represora, mi  palabra no es ley, mi figura no infunde obligación, ni pide obediencia, ni siquiera tengo la razón, ni la verdad.  Las reglas no las dicto yo, ni las ejerce Kyara, las construimos juntas en el día a día que vamos gestando...

Porque ella me ha enseñado que no necesita de normas, ni reglas para amar y respetar a sus semejantes, me ha demostrado que basta con amarla, cuidarla, respetarla y ella sabrá hacer lo mismo. Me ha revelado con su estar, con su maravillosa presencia y accionar en el mundo que su esencia es amorosa, creativa y respetuosa, que se conmueve con lo que le rodea, que se asombra con lo que descubre y que conoce del autocuidado y el cuidado por el/la otr@; que es la civilización, esta cultura tal y como la hemos creado la que atenta contra es principio. Que somos nosotros quienes enseñamos a golpear, dañar, maltratar, abusar. Ella no necesita de mi autoridad, necesita de mi compañía. Soy yo quien tiene que ponerse a su altura para reaprender y reconectar con la vida.

Nos hemos inventado esta absurdez del principio de autoridad y la obediencia debida, para no tener que hacernos cargo de las causas de la violencia y solo tratar los síntomas, para poder seguir creyendo que se tratar de ganar o perder y gana quien tiene la razón (por cierto, la razón también se las regalo); hemos legitimado, con teorías, estudios y a fuerza de historias repetidas, la necesidad de hacer de las estructuras fundantes de la sociedad (familia y escuela) espacios de orden militar (donde el acatamiento, la uniformidad y la sumisión se premian), para poner en otr@s el problema que es nuestro, para poder decir: l@s niñ@s necesitan disciplina, orden, reglas y obediencia y así no tener que aceptar: papá y mamá necesitan aprender a dar amor, cuidado, atención, presencia y permanencia. L@s niñ@s no nacen violent@s nosotr@s l@s hacemos violent@s y sus desafíos y rebeldías son la manifestación de la vida que aún se niega a doblegarse al desamparo y desamor.

Y si! Si me lo preguntan si! Quiero criar una pequeña salvaje insumisa conciente de su fuerza, de sus deseos y necesidades, capaz de conectarse con su voz profunda y reconocerse en sus miedos y angustias. Libre y creativa capaz de ir hacia adelante sin importar lo que opine esta enferma sociedad!

Lo cierto es que la autoridad, la obediencia, la uniformidad nos trajeron hasta aquí: la cultura del miedo, la exclusión y la violencia, así que la verdad peor no me puede ir!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Punto para mí!


“XXXX tiene tan solo 3 años y ya lee”, “pues déjame decirte que MMMMM con sus 4 añitos ya toca el violín como los dioses”, “si les contara de RRRRRR que juega básquet y su entrenador dice que tiene madera de campeón”, “ya les conté que AAAA caminó a los 9 meses?” Padres henchidos de orgullo, compitiendo porque quien es mejor en función de aquello que hacen sus hijxs, competencia de egos con lxs hijxs al servicio del amor propio y éxito de sus padres… cómo fue que extraviamos tanto el rumbo?

Obviamente de estar presentes los trofeos (perdón lxs hijxs), a esta charla se le sumará un concurso de talentos aunque lxs participantes estén jugando y en lo suyo, aunque sean aliadxs y compañerxs, nosotrxs lxs transformaremos en competidores, todo para satisfacer nuestro ego que no tiene fondo. Luego por favor hablémosle en pro de la solidaridad y la común-unión, porque lxs vemos muy envidiosxs, egoístas y competitivxs…

No nos basta con medirnos con nuestros logros profesionales, ni nuestros títulos, no nos basta con medirnos con nuestras posesiones y últimas adquisiciones, ahora también nuestrxs hijxs nos dan puntos para el éxito.

Ya son desagradables las comparaciones en si mismas y tener que escuchar como lxs adultxs comparan a lxs niñxs para lograr que XXXX se porte “tan bien”” como BBBB cuando en realidad eso de plano es imposible, porque, no es sano para ningún/a niñx “portarse bien” tal y como lo planteamos lxs adultxs, ni XXXX y BBBB son iguales!

Pero escuchar las conversaciones donde lxs niñxs son tratados como objetos de última generación cuyas virtudes hay que vender y encumbrar como si del mejor auto estuviéramos hablando es indignante… no lo niego, soy una madre orgullosa, terriblemente orgullosa de mi hija, pero son sus triunfos, sus logros no los míos. No me hace mejor persona, ni mejor madre, ni mejor mujer que ella haga lo que hace y sobre todo que sea quien es.

Con actitudes de este estilo, les estamos enseñando que la felicidad y el amor se obtienen haciendo monerías para otrxs, con los cual lxs moldeamos útiles, eficientes y manejables; les estamos diciendo que la vida se trata de andar mostrando y demostrando quienes somos y que hacemos, que la felicidad no está en aprender o descubrir algo, sino en mostrarlo para que sea aceptado y aplaudido y que la “sabiduría” están en detectar aquello que esperan y desean de nosotrxs

Y más allá del problema en si que para un/a niñx genera el ser tenido como bastión del éxito y autoestima de papá y mamá (y luego de lxs maestrxs), planteémonos la repercusión que eso tiene en la construcción de relaciones y vínculos, es evidente que dentro de esta lógica tiene que competir por ser el/la mejor, por ganar adeptos y conquistar admiradores,  aprender a comparase con otrxs, a medirse con otrxs y poner su felicidad y su merecimiento de amor en función de los logros que va cosechando y lxs otrxs niñxs que con sus triunfos va dejando atrás.

Y además, de paso, ésto legitima el ingreso de lxs niñxs a muy temprana edad a las guarderías, aunque la estructura familiar permita que se quede en casa, porque en la guardería con inglés, natación, psicomotricidad y teatro el niñx será más listx, aprenderá más y nosotrxs tendremos más méritos de los que vanagloriarnos.

Qué cosa no? Hemos puesto a lxs niñxs al servicio de nosotrxs lxs adultxs importantes, no solo tienen que convivir con nuestras impaciencias, maltratos e indiferencias si no que además los hacemos responsables de nuestra autoestima.


sábado, 4 de diciembre de 2010

Los límites, póngamelos a mi!

Siguiendo con el tema de los límites, dos anécdotas (una graciosa, otra espeluznante) y una reflexión…

Hace unos días mientras Kyara corría por el parque e intentaba subirse al columpio sola, yo que la seguía unos pasos más atrás escuche esta desafortunada conversación: “esa niña se va a caer”. A lo que el interlocutor respondió: “y claro si necesita límites no ves que tiene el vestido al revés!”

Que les puedo contar, claro que lo tiene al revés , porque ella está aprendiendo a vestirse sola y cada prenda que se pone me mira y saltando dice: mira mamá estoy aprendiendo yo solita! Con una sonrisa que te derrite el mundo. Y alguna vez que he tenido la desfachatez de intentar arreglárselo o de sugerirle que lo tiene al revés me dice: mami! Yo aprendo, me gusta así! Fin de la historia que salga de casa como se le antoje. Total, mal que le pese a los transeúntes un vestido al revés no atenta contra la convivencia pacifica y respetuosa, solo contra la uniformidad

Pero más allá del orgullo de madre, yo me pregunto: que tiene que ver la posibilidad de que se caiga de un columpio, con llevar el vestido al revés y con la necesidad de límites. Desde luego cualquier excusa es buena para limitar a un niñ@.

La anécdota espeluznante:  a través de  Madre Reciente  de Me crecen los enanos me enteré de esta noticia. En si misma, la noticia es de terror, el video peor aún, pero lo que me dejó helada fue la cantidad de comentarios que legitiman el “cachete a tiempo” que hablan de la necesidad de dar golpe(citos¿?) a los niñ@s bajo tres grandes razones: la primera, que eso no es ni violencia, ni maltrato, es educar (se me revuelven las entrañas); segunda, que los niñ@s chicos no razonan, con lo cual a un bebe de 1 año y medio solo nos quedar pegarle para que entienda! Tercera, los niñ@s necesitan límites claros porque si no luego andan por ahí haciendo su santa voluntad.

Antes que cualquier otro comentario tengo que decir: Nada justifica la violencia, ningún ideal educativo, ni moral, ni ético la justifican y las bofetadas, golpe(citos) e insultos clasifican en esa categoría. El acto de violencia no se mide por la fuerza con que es propinado el golpe, eso solo es un intento por disfrazar y disculpar un acto inaceptable. Por otro lado, a mi juicio, frente a la violencia hay un error de base: el problema lo tiene quien la ejerce, no quien la recibe, es decir quien la recibe ni se lo merece, ni le ayuda, quien la ejerce en cambio se las está viendo con su parte enferma.

Ahora frente a la creencia que l@s niñ@s necesitan límites, yo tengo que decir: Falso! En todo caso quienes necesitamos límites somos nosotr@s l@s adult@s que vamos avasallando a l@s niñ@s, legitimando nuestra violencia, que nos consideramos lo suficientemente importantes como para supeditar la vida de ell@s a nuestras arbitrariedades y deseos, que somos los suficientemente soberbios y arrogantes como para decir “tus necesidades no son importantes, lloras por nada, te quejas de todo” , que seguimos creyendo “que la letra con sangre entra” y que educar, golpear, maltratar, insultar son sinónimos. Límites necesitamos nosotr@s que violentamos a quienes amamos, que destruimos a quienes dependen de nosotr@s y que además creen en nosotr@s y nos aman a pesar nuestro. A raya deberían mantenernos a nosotr@s que transmitimos con el ejemplo esta forma violenta de criar, esta confusión entre tener un hij@ (como una posesión más) y moldearl@ a nuestra imagen y semejanza o criar un ser humano en el respeto, amor, reconocimiento y responsabilidad por su humanidad

Por supuesto todo debe mirarse en perspectiva, estos adult@s que hoy somos, ayer fueron niñ@s limitados y de alguna manera lo seguimos siendo, vidas mutiladas en honor a los límites, las buenas costumbres y la idea que “el fin justifica los medios”. Y como es vital ir saliéndonos de la lógica victima-victimario, no se trata de señalarnos culpables, pero si responsables, porque ahora los padres somos nosotros, tenemos la posta para transformar y transformarnos, para cortar la cadena de desamparo y dejar de transmitir la creencia que un “cachete a tiempo” salva una vida.

L@s niñ@s necesitan respaldo para crecer y desarrollarse; necesitan  habitar un universo seguro que les permita volar con libertad, descubrir el mundo y descubrirse a si mism@s. Es claro que no podemos dejarl@s en situaciones que atenten contra su seguridad ni contra la de ninguna otra vida, no soy tan inocente como para creer que no existen ciertas reglas de juego sin las cuales pueden dañarse o dañar a otros y su crecimiento y desarrollo se verían frustrados.

Pero dar respaldo y poner límites son dos cosas muy distintas y para mi la diferencia es un error de concepto que le abre la puerta a la violencia. Limitar es un verbo que en si trae la idea de coartar, restringir, condicionar, reducir, obstaculizar, reprimir... suena terrible no? Pues es increíble la cantidad de veces al día que decimos: “este niñ@ necesita límites o “yo si le pongo los límites muy claros”. No nos engañemos, es un verbo militarista, que justifica la existencia de jerarquías y la sumisión. Respaldar por otro lado, nos compromete con ese otr@, nos pone del mismo lado, nos hace responsables de su bienestar. Es un verbo que habla desde la conciencia y el amor.

Desde la premisa de generar para ell@s un entorno amoroso, seguro, propositivo apelaremos a formas y maneras coherentes con esa idea, sin embargo desde la idea de limitarlos aunque sea con un elevado fin estaremos validando el uso de la fuerza y la violencia.

Es sencillo se trata de cambiar el punto de origen (limitar-respaldar) para transformar el desenlace. 

jueves, 2 de diciembre de 2010

L@s niñ@s todo lo desafían!

Hace unos días un familiar a raíz de algo que hizo Kyara me dijo: es que está en la edad, todo lo desafían y necesitan límites y orden! Sobra decir que estoy en desacuerdo con este planteamiento, nuestra relación no es un pulso, ni se basa en el principio de autoridad, Kyara no me está pidiendo que le enseñe obediencia, ni le ponga normas sociales sin sentido, ni limite su desarrollo con reglas tan absurdas como: “pórtate bien”, “no me hagas quedar mal”, “no te ensucies”, “habla más pasito, no grites”, “no te andes trepando a todas las cosas”, “no toques” que en definitiva es como decirle no salgas a descubrir el mundo, deja que yo te cuente como es y acepta mi versión. Sin embargo hay algo con lo que si estoy de acuerdo ¡los niñ@s lo desafían todo! Menos mal!

Convengamos que cualquiera que venga de un entorno amoroso (nuestro cuerpo lo es, el útero gestador de vida lo es por es excelencia), donde todas sus necesidades están cubiertas aún antes de pedirlas, donde todo es contacto, presencia, permanencia y fusión y de golpe se encuentra con un ambiente hostil donde hay frío y soledad, donde tiene que valerse de su llanto para pedir lo que necesita y lo que es peor, donde muchas veces llorará hasta el cansancio sin ser atendido para que no sea caprichoso y porque sus padres, aquellos seres en quienes confía y de quienes depende no consideran legítimo sus pedidos; un entorno donde tiene horarios para su alimentación cuando hasta hace unos minutos era a libre a demanda, un espacio sin presencia ni permanencia cuando su universo era todo contención y calor. Cualquiera que se ve sometido a este cambio brusco desafiará las leyes de este nuevo universo cruel, es sano y lógico que lo haga. De hecho todos lo hicimos, todos nos rebelamos y desafiamos este sin sentido... hasta que nos domesticaron, hasta que el entorno fue más fuerte que la sensación de merecimiento, hasta que la necesidad hambrienta se hizo constante y parte de la vida y vencidos por las evidencias no solo renunciamos al amor de nuestros padres tal y como nosotros lo necesitamos sino que también renunciamos al contacto con nuestra voz, nuestra esencia, porque seguir escuchándola duele tanto que parece que no sobrevives.

Yo reconozco en Kyara esos actos que la gente llama necesidad de normas y límites  y en honor a la verdad si miro más allá del acto en si tengo que reconocer que surgen de mis desatención, de mis prisas, mis ahora no! Espérate! Kyara me desafía, claro que lo hace cuando me gana el miedo, las carencias, la inercia, en definitiva cuando me gana la neura, la niña dolorida impotente! Es como si con sus actos me dijera: Mamá empínate sobre tus pequeñeces! Ella no sólo me desafía sino que tiene derecho a hacerlo, de hecho tengo que aceptar me enorgullece que lo haga, porque me hace saber que aún están en contacto con el amor, el respeto y el reconocimiento como pilares fundantes de este mundo y su experiencia.

Aprovechemos la voz de los niñ@s! Valgámonos de ella apara transformar y crecer, para sanar y construir; utilicémosla como brújula  porque cuando desafían, cuando se rebelan lo hacen con amor, amor hacia ellos porque aún se saben merecedores y poseedores de algo mejor y con amor hacia nosotros porque también en su infinita sabiduría nos saben merecedores y dadores de algo mejor. Aprovechémosl@s porque sino lo hacemos, si ignoramos lo que hay detrás de esa pataleta, esa rabieta, esa rebeldía, si sólo nos centramos en tener la razón, en no perder en control estaremos desperdiciando una gran oportunidad para cuestionar este mundo y construir nuevas prácticas y creencias coherentes con el lenguaje que ell@s nos proponen;  démonos la oportunidad de ponernos cara a cara frente a nuestras sombras y vacíos y resignificarlos, saltemos aunque no veamos la red! Aprovechémoslo antes que sea tarde cuando ya los hayamos domesticado a fuerza de indiferencia, abandono y maltrato, tan domesticados como lo estamos nosotros.
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