Deseo Primal


Aqui estamos las madres!
No es nuevo, la sociedad patriarcal se fundó sobre el crimen de la madre, primero sobre su asesinato y luego sobre el crimen que “ella” mutilada cometió sobre sus hijos.

Así nacemos como sociedad, hij*s sin madre; niñ*s del miedo, la violencia y la carencia; adult*s esclavos de la herida que el hambre devoradora de cuerpo materno, de fusión, presencia y permanencia dejó en nosotr*s; m/padres que perpetúan miserias y dolores; habitantes y constructores de una humanidad fundada en la carencia y el miedo, vacía de madre, de regazo materno.
Hace años… siglos tal vez que dejamos de criar con la vida en el centro, con el bienestar como propósito y fin último y empezamos a domesticar, a ponerle fronteras y marcarle límites a la fuerza de la vida, para reducirla hasta niveles manejables y controlables. ¿Qué sentido sino tiene someter a un bebé al desamparo y la indiferencia? Les arrancamos el placer y l*s criamos en la carencia y el desamor. Criamos seres carentes, carentes de amor de entrañas, de mirada, de presencia, carentes de bienestar y deseo cumplido, de fusión y simbiosis, seres desprovistos de vida arrolladora, subversiva, creativa y desobediente, seres adaptados y acostumbrados a la existencia dura, a “ganarse la vida”, para perpetuar el sistema que nos ahorca y empobrece
Pero la fuerza de la existencia, desobediente, caótica, arrolladora sigue abriéndose paso, sigue despertando la vida a la par que la gesta y es hora ya de decir alto y claro ¡aqui estamos las madres! estamos vivas y maternando! Es tiempo de regresar al origen y resignificar las raíces de nuestra psique sobre las que nos construimos como human*s y sociedad, es hora de hablar de deseo, líbido y sexualidad y que la única imagen no sea la genital adulta y que con ello florezca la pareja simbiótica, la díada madre-criatura, como símbolo del amor entrañable y se extinga el mito de la media naranja, que para ser completos solo nos falta la certeza de haber vivido el amor sin condiciones ni excusas.; es hora de sacar del closet el deseo materno, de desinhibir nuestras m/paternidades y abogar por una crianza complaciente; es tiempo de dar cuerpo y voz al enamoramiento que despiertan nuestr*s hij*s; es hora que las madres retomemos nuestro lugar y nuestro poder, que volvamos a ser capaces de maternar a un mundo vacío de madre. Porque a través de hacernos madres entrañables para nuestra criaturas “nos convertimos en madres para tod*s l*s niñ*s” nada más revolucionario, nada más imparable, desobediente, ni poderoso.
Creemos en la necesidad de construir conocimiento y tejer red en torno a un tema, un vínculo donde l*s protagonistas hemos perdido la voz y entregado el voto donde nuestros deseos y necesidades han sido desestimadas y desvalorizadas, cuando no tachadas de patológicas e insanas; el deseo complaciente de la madre ha sido visto como invasivo, peligroso y signo de debilidad y el deseo primario de la criatura un hecho incestuoso y pecaminoso. Pero el deseo materno existe, es imperioso y nutricio, desobediente y creativo, complaciente y entrañable, existe y palpita en nosotras; existe y nos transforma en regazo, leche, mimos, calor, fusión; existe y nos atraviesa, no nos deja impávidas y además cura las heridas; existe y es parte esencial de nuestra sexualidad; existe y nos restaura y resignifica; existe y nos conecta con la vida y el resto de la humanidad; porque a través de hacernos madres entrañables para nuestra criaturas nos convertimos en madres para tod*s l*s niñ*s; nada más revolucionario, nada más imparable, desobediente, ni poderoso. 
La invitación que hacemos es simple: No seamos más cómplices de este patriarcado, con todas nuestras carencias y vacíos, con todos nuestros fallos y errores, pero también con toda la VIDA que aún nos bulle dentro, con toda la rebeldía, creatividad y subversión de la que aún somos capaces, no seamos más cómplices de crianzas autoritarias que fortalecen  un sistema que nos anula, que nos empobrece y nos mutila! Recuperemos la maternidad para las madres y sus criaturas y la paternidad para los padres y criaturas, regresemos a la crianza su carácter entrañable y complaciente y sobre todo entreguémosle a l*s niñ*s una infancia deseante, alegre, desobediente y libre.
Estas son nuestras apuestas y si soñamos en grande es porque deseamos con el útero!

Bienvenid*s a Deseo Primal
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