jueves, 23 de octubre de 2014

Parto domiciliario, un modelo del sistema médico

Por alguna extraña razón el parto domiciliario planificado está siempre rodeado de una aura de misticismo,  siempre en medio de leyendas urbanas de catástrofes o iluminaciones; parece que quienes lo elegimos somos algo así como unos contrasistema, hippies o ascendidos espirituales y que quienes los asisten una especie de magxs que reniegan de los avances médicos y técnicos y las instituciones; y para quienes sus mejores aliados son los cantos, la intuición y la iluminación. 

Ya se que a la gente le encanta desprestigiar lo que es contrario a sus elecciones, que pareciera que tirar tierra sobre lo que es distinto válida lo propio; ya se que la desinformación y los prejuicios son el mal de nuestra especie  y ya se también que a quienes elegimos lo que no es tan común nos  encanta hacernos los alternativos y de avanzada y que de alguna extraña manera el que nos tilden de raros contrasistema nos enorgullece. Y se también que desde hace algunas décadas, muchas menos que las que ostenta la historia de la humanidad, la campaña institucional hegemónica de miedo y desprestigio contra todo lo que no sucede dentro de sus cuatro paredes ha calado hondo. 

Sin embargo siento acabar con la magia, nada más lejos de la realidad, el parto domiciliario planificado es un modelo más del sistema médico, ni está en pie de guerra contra él, ni es la respuesta a todos los males, ni es más evolucionado, ni un aberración médica, ni una moda, ni lo que la naturaleza nos exige… tan solo es distinto al modelo institucional. Es la mejor opción para quien lo elige (siempre hablando de mujer sana, bebe sano, embarazo sano) y la peor opción para quien no lo elige, simple y sencillo. Y también siento acabar con el misticismo las parteras que asisten en casa no son mejores ni peores que las institucionales y sobre todo no son especialistas en espiritualidad, lo son en fisiología y atención en domicilio, que dicho sea de paso, la fisiología es lo que debería siempre priorizarse suceda el nacimiento en institución o casa.

De hecho el parto en casa, no solo no está fuera del sistema médico sino que lo necesita para garantizar la mejor atención posible, no en vano en los países donde mejor funciona es en aquellos donde se lo reconoce como tal, países como Canadá, Gran Bretaña, Reino Unido, Nueva Zelanda.

El que un estado reconozca y avale el parto domiciliario implica entre otras cosas que:
  1. Se reconozca la diversidad y pluralidad de una sociedad; resguardando el derecho a las elecciones personales 
  2. Existan profesionales idóneos para tal fin. Lo que implica centros de estudios, facultades etc, que contemplen el parto en casa como tema de estudio, discusión y construcción de conocimiento para toda la carrera en general y con posibilidades luego de hacer énfasis en ello.
  3. Se dé una articulación fluida entre lxs profesionales independientes y la institución, que propenda por el bienestar de la persona gestante y el bebé. Agilizando y garantizando el acceso a los estudios requeridos; una buena derivación en caso de ser necesario y ante todo traslados oportunos y seguros con una mujer tranquila de irse, sin miedo a ser “castigada” en la institución por querer parir en casa (razón por la cual muchos traslados puedan retrasarse llegando al límite de la situación); una partera respaldada por la institución y por ende sin miedo de dejar a una mujer en manos de la violencia y el maltrato y una institución receptiva y con toda la información necesaria para atender ese nacimiento de la mejor manera posible.
  4. Se incluya en el Plan Médico Obligatorio, haciendo que las obras sociales y empresas de medicina pre paga lo reconozcan también, de tal manera que dejaría de ser una opción que se costea de manera particular para convertirse en lo que realmente es, el legitimo derecho de las personas gestantes y sus familias a elegir cómo, dónde y con quién parir. Además de garantizar que los recursos que se ahorrarían de los partos domiciliarios planificados en términos de infraestructura, drogas, insumos e instrumental irían a parar donde verdaderamente se necesita, es decir en los poquísimos casos de embarazos de alto riesgo

Para más información sobre la realidad actual en Argentina:

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