lunes, 27 de octubre de 2014

La ambulancia en la puerta

-       voy a parir en casa!
-       vas a tener una ambulancia en la puerta no?

Por algunas de esas cosas de las leyendas urbanas tenemos la loca idea que en los países europeos donde el parto domiciliario es un modelo reconocido e  incluido dentro del sistema de salud público las mujeres paren con una ambulancia en la puerta, obvio esto además de un cuento mitológico habla de los prejuicios y el desconocimiento que tenemos como sociedad sobre lo que es un parto domiciliario planificado.

Socialmente imaginamos que el parto planificado en domicilio siempre está rodeado de la tragedia, la emergencia y el peor panorama posible, todo esto obvio mediado por la negligencia de unxs p/madres que se ponen a seguir modas sbnos y unxs profesionales atravesadxs por la mala praxis y cuando todo “sale bien” es obra de la buena suerte, el azar se apiadó de nosotrxs. Las historias propias de película de terror de Hollywood que circulan sobre el parto en casa, con mujeres que estallan de una manera médicamente imposible y bebés con todo tipo de problemas en partes del cuerpo que ni siquiera existen son el denominador común de lo que tenemos escuchar las personas gestantes que elegimos nuestro domicilio para parir.

Con ese panorama obviamente la preocupación por una ambulancia en la puerta y ojalá con banco de sangre y quirófano y una unidad de neonatología de alta complejidad y si se puede superman dentro es indispensable. Pero repito, esto solo es desconocimiento, desinformación y prejuicio y es además desviar el problema real al que se enfrentan las mujeres que por razones diversas necesitan usar un plan b, es decir un traslado a una institución

Ante todo la mayoría de quienes eligen parir en casa terminan haciéndolo, solo un pequeño porcentaje necesita un traslado y entre las razones de este no se encuentran las emergencias reales, salvo en casos rarísimos. Un parto planificado en domicilio no es un acto librado al azar, lxs profesionales que asisten en casa están capacitadxs para detectar señales que indican que el proceso se está saliendo de la normalidad y que podría ser momento de pensar en usar el plan b, con lo cual la salida de una casa se da en tiempo y calma, con una mujer que sale de su casa por sus propios medios y con un bebé en perfecto estado, de hecho el motivo más frecuente de traslado es lo que se conoce como “cansancio materno”, nada más lejos de una emergencia y una tragedia

Sin embrago, en algo tengo que darles la razón, efectivamente los traslados pueden ser un problema, pero no por tratarse de una emergencia o por el medio de trasporte, lo difícil no es, en ningún caso llegar a la institución, lo que es una verdadera complicación es el ingreso y la recepción de esa mujer. En un sistema dominado por el prejuicio y la información desactualizada muchas mujeres son víctimas de violencia obstétrica y maltrato como “castigo” por intentar parir en sus casas; muchas también son mal atendidas, sometidas ellas o el bebé a intervenciones innecesarias como resultado de la ignorancia sobre lo que es un parto en casa planificado por parte de los profesionales de la institución, quienes además suelen sentir que están por encima de quienes asisten en casa, desestimando el parte que estos puedan entregar.

La mayoría de mujeres que planifican un parto en casa tienen miedo de tener que necesitar un traslado y quedar en manos de una institución hostil, los profesionales desconfían del trato que puedan recibir las mujeres como castigo a su elección y las instituciones en su prepotencia ni si quiera se preguntan por qué?

El que los traslados sean un problema es responsabilidad del estado y del sistema médico hegemónico que no reconocen el parto domiciliario como un modelo más de atención, de la misma manera que niegan la existencia de quienes lo elegimos tratándonos de locas, snob o hippies, como si por eso no mereciéramos entonces que se garanticen nuestros derechos, papá estado nos castiga por salirnos de la norma.

El reconocimiento del parto domiciliario como modelo de atención no es un pedido caprichoso, sino que entre otras cosas es la garantía que tenemos de que exista una articulación fluida entre la institución y lxs profesionales que asisten en domicilio, que propenda por el bienestar de la persona gestante y el bebé.

Por ende, a esa enorme proporción de la sociedad que nos pregunta por la ambulancia en la puerta, ya que nuestro bienestar les preocupa, cosa que agradecemos enormemente los invito a que como ciudadanxs se sumen a la lucha que llevamos a cabo distintas organizaciones para  resguardas los derecho de las personas gestantes, bebés y familias durante el embarazo, parto y posparto. Y señores y señores legisladorxs ya es hora que el estado deje de desviar el foco preguntando por la ambulancia y empiecen a informarse con evidencia médica y científica y a garantizar nuestros derechos.

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