miércoles, 28 de septiembre de 2011

Hacemos mucho más que sólo...

Escrito para Deseo Primal

Kyara tiene 3 años y 9 meses y desde que nació me he encontrado con comentarios que explicita o implícitamente me “recuerdan” (por mi bien claro y por el de ella) que no puedo creer en su palabra, que los niños mienten, porque son unos manipuladores y que si ella dice que algo se le cayó yo debo pensar que lo más seguro es que lo tiró!

Parto de la base que nada surge por generación espontánea, así que aquellos adult*s que hoy por hoy creen en la naturaleza manipuladora, mentirosa, y abusiva de l*s niñ*s, fueron hij*s, estudiantes, niñ*s que crecieron siendo puestos en duda y tratados como posibles armas mortales.

Devine madre y de las primeras cosas que tuve que escuchar fue: no la alces aunque llore porque se va a malcriar. Dale de comer cada tres horas aunque pida, no necesita más. Mi hija tenía unas horas de nacida y ya me estaban diciendo que valía más la voz de otr*, que la suya. Que lo que ella manifestara no era en realidad lo que necesitaba, era otra cosa, algo que ella no sabía y que por supuesto yo no podría descifrar.

A veces la miro y me pregunto que habría pasado, quienes seríamos ella y yo ahora de no haberla escuchado, en quienes nos transformamos cuando negamos la confianza y enseñamos que otr* sabe más y su palabra es más importante que la propia. ¿En quien se transforma es* niñ*, en quienes nos transformamos l*s adult*s y en qué se transforma nuestra relación?...

Cuándo un bebé es gestado, sus necesidades y deseos son satisfechos sin que medie palabra, condición o negociación posible, simplemente conoce y vive su bienestar sin imaginar si quiera que eso puede cambiar abruptamente. Mientras un bebé se gesta, la noción de madre está ligada a los deseos cumplidos y al estado de bienestar, no existe otra realidad, mamá es universo de placer y satisfacción. Sin embargo al nacer, esa madre, esa misma madre que antes era toda fusión, nutrición, abrigo y respaldo es remplazada por una madre frígida, indolente al llanto de su criatura, abrumada por la intensidad de su deseo, sobrepasada por el vacío que la acompaña, indiferente al pedido incesante del hambre devoradora de su criatura, hambre de amor, de contacto, de abrigo, de todo aquello que fue suyo, que era su realidad conocida y que de golpe le fue arrebatado…¿qué hice yo, dónde está mi mundo? Podría ser el grito incesante de este pequeña cría, ¿qué hice yo que antes lo tenía todo y ahora me tocan las sobras de mi madre? El cuerpo extenuado que deja el afuera, el trabajo, el sistema, la sociedad patriarcal ¿qué hice yo que antes no conocía la necesidad y ahora todo es carencia y vacío? El paraíso perdido no es otro que el útero cálido y nutricio donde nos gestamos, aquel tibio nido donde conocemos el todo y reside la vida.

¿Qué ha cambiado tanto, si al fin al cabo hablamos de la misma mujer?, ¿cómo es posible que nuestro cuerpo sepa todo lo que nuestra mente ignora? A veces nos mutilamos las entrañas para no escuchar el llamado de nuestra criatura, nos amarramos el útero y nos vendamos los ojos. Otras veces llegamos ya frígidas, de tanta obediencia, de tanto vacío propio, de tanto control y sumisión y el parto, mecanizado, robotizado no logra despertar del todo nuestro deseo primal, nuestro instinto materno. Y otras, las mejores de todas renacemos a la vida mientras gestamos, parimos y criamos. Pero cuando la criatura ha vivido, como todas las criaturas la madre uterina, dadora y nutricia y se encuentra con la madre externa castradora y ausente ¿cómo puede percibir este bebé este cambio tan abrupto?, ¿cómo se fragmenta su psique, su alma?, ¿cómo puede llegar a entender que esas dos madre son la misma persona, es más, cómo entender que la madre gestadora, la madrentrañable y la madre castradora pueden tener el mismo nombre y que las dos hablan en nombre del amor?, ¿cómo entender que hay amores que dan vida y otros que mutilan? Un bebé llora, pide, exige, porque sabe de nosotras lo que nosotras ignoramos, sabe quienes somos y lo que somos capaces de dar. Sabe y no quiere conformarse con menos, aunque tarde o temprano, a fuerza de indolencia, indiferencia, carencia y miedo lograremos domesticarlo, hasta tal punto que es posible que ese bebé sienta que algo habrá hecho, algo dejó de ser, o en algo fue demasiado que provocó tal brecha, o lo que es peor que aquello que recibe es lo que merece, que así es la existencia y entonces habrá la perdido la fuerza de la vida arrolladora, creativa, desobediente, insumisa y la habrá reemplazado por la árida y cómoda supervivencia. Y entonces sabrá desde muy pequeñ* que el amor tiene precio y que se espera de él/ella que se un/a buen* hija* y que aquell*s de quienes depende estarán ahí para el/ella en la medida que estén satisfech*s con su comportamiento.

¿En quien se transforma de golpe esa pequeña criatura que no conocía la carencia, en quien se transforma esa madre con doble “personalidad” ante los ojos de su hij* y en qué se transforma esa relación que antes solo entendía el lenguaje de la fusión, los deseos cumplidos y el bienestar mutuo?

Nos quedamos con un bebé sin respaldo, ni hábitat, una criatura huérfana de madre con consciencia del paraíso perdido y con una herida abierta que lo acompañará siempre, la falta básica, la herida primal, el dolor de saber que fuimos y perdimos, que lo que deseamos es algo posible y que fue nuestro, la marca que nos des-hermana en la sociedad patriarcal. Y donde antes había confianza plena y absoluta, donde antes había certezas ahora se cuelan las dudas, los miedos, la sospecha… ¿estará ahí para mi, si tengo hambre vendrá, si tengo frío querrá abrigarme, si necesito su cuerpo estará disponible? Y donde antes había amor por explorar y conocer, seguridad de disfrutar y ser ahora habrá miedo a no tener, a necesitar y carecer, y allí su desarrollo pleno, el que nace de la confianza y el placer, se verá truncado, vivir va a vivir, o mejor sobrevivir, (aunque algun*s prefieren dormir para siempre) pero ya no será el bienestar ni el gozo quienes dirijan sus movimientos ahora será el miedo, la duda, el vacío, la defensa lo que lo impulsará a accionar y entonces habrá caído en el infierno. Y esa madre que antes era todo, ahora será motivo de dudas, esa madre que era incondicional y certeza, pilar de su existencia plácida, ahora será tenida por dudosa y de ser dadora de vida y nutricia pasará a ser castradora y frígida; arrebatando lo que dio, arrinconando la fuerza que a través suyo llegó hasta su criatura, haciendo de ese ser un ente controlable, manejable, alguien que va a la guerra (a la cotidiana) y muere y mata. Y entonces el temor, el dolor, la angustia habrán conquistado el terreno de la díada simbiótica y complaciente, el bastión de una sociedad pensada desde el bienestar, el amor entrañable, los deseo cumplidos, la alegría y la inclusión (por supuesto no nuestra sociedad)

Hacemos mucho más que sólo negarle la satisfacción de los deseos a un niñ* cuando hacemos oídos sordos y l* tildamos de egoísta, malcriad*, caprichos*, mentiros*; hacemos mucho más que sólo dejarl* a merced de su angustia sin regazo donde resguardarse cuando hacemos que importen más las necesidades adultas que la vida nueva; hacemos mucho más que solo indolentemente ignorar sus pedidos… en realidad lo que hacemos día a día, momento a momento cuando les negamos nuestro cuerpo, cuando los abandonamos a su llanto y angustia, cuando los llenamos de reglas absurdas para sostener el status quo, cuando nos regimos por “es por tu bien” y “ a mi me duele más que a ti” es seguir perpetuando un sistema que a tod*s nos mutila y empobrece y sobre todo negarnos a tod*s la posibilidad de otro mundo posible.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Un tribu para crecer, una tribu donde criar


Escrito para Deseo Primal

Últimamente me encuentro con que parece que “todo vale”, vale matar y vale dar la vida, vale abusar, mutilar, violentar y vale también cuidar y proteger… todo vale, en nombre de los fines (maravillosos todos por supuesto) que se supone pretendemos alcanzar; en nombre de las razones (siempre nuestras nunca del otr*) que aseguramos esgrimir; en nombre también del costo beneficio que esperamos obtener; en nombre del sentido común; y en nombre sobre todo de nuestra comodidad y obediencia debida..

La crianza y la educación, obviamente no son terrenos aislados de esa condición, todo lo contrario son entes fundantes de este orden establecido, de esta locura colectiva signada por la imperiosa necesidad de ejercer control y autoridad sobre otr*s, de pretender domesticar la vida. Y es así como la crianza y la educación se constituyen en los campos de entrenamiento donde nos forman esclavos para seguir perpetuando violencias, donde nos arrebatan la fuerza de la vida arrolladora y subversiva, caótica y creativa y en su lugar nos dejan la obediencia, la sumisión, las ganas de revancha y el vacío primal que nos lleva a consumir y competir.

Y como además hemos hecho de la crianza un terreno tan íntimo y privado pues no solo “todo vale” sino que todo está encubierto, lo que pasa en las cuatros paredes de mi casa se queda en mi casa y salvo que exceda los límites de lo que socialmente consideramos aceptable, el abuso, el maltrato y la violencia serán cuestiones domésticas y en la mayoría de los casos justificadas.

Al hacernos una sociedad individualista que perdió el poder de la tribu, la congregación de la comunidad hemos, entre otras cosas, hecho de la violencia, el abuso y el maltrato hacia l*s niñ*s asuntos privados e indiscutibles. Hemos escondido la semilla de la violencia en el seno familiar y mientras sea silenciosa y aparentemente invisible frente a los ojos del espectador (que es ciego y sordo) es admisible. Y mejor aún, la privacidad del otr* protege la mía, algo así como un beneficioso trato en una sociedad para delinquir…

Y sin tribu donde guarecerse, sin red donde ampararse l*s hij*s han pasado a ser de manera abierta o soterrada nuestr*s, parte de nuestra propiedad, de nuestros bienes. Y nos sentimos en el derecho de moldearl*s (que no, lo siento no es lo mismo que criarl*s o educarl*s) como nos place y nos conviene sin tener en cuenta sus deseos y necesidades, sin preguntarnos realmente por es* otr* que yace tras el título “mi hij*”. Y eso, nos da derecho a usar cualquier método, o a privar de cualquier cosa, porque es nuestro sagrado deber y responsabilidad formarl*s y el resto de la sociedad no cuestiona esa condición, de hecho la avala y normaliza… incluso la justifica y la agradece, tod* niñ* bajo control tod* niñ* obediente es un espejo menos donde mirarse y reconocer el abuso del que fuimos víctimas.

El que para criar se necesite una tribu no solo da respaldo y compañía a las padres/madres si no que nutre, enriquece y ampara a l*s niñ*s, les da un abanico de experiencias vitales más allá de las limitaciones de sus padres/madres, les da otr*s adult*s en quienes mirarse y de quienes recibir. Si bien mamá y papá siempre ocuparán ese lugar privilegiado, no quedan a merced de las limitaciones de sus padres, porque hay otros brazos donde ampararse, otros ojos en los que mirarse.

La comunidad, entendida esta como una red enmarcada en el respeto y la búsqueda de bienestar de sus miembros y no como la sociedad patriarcal fundada en la necesidad de poseer y consumir, de acaparar y dominar sirve como factor de protección frente a la violencia, muchas veces logra contener un impulso violento, ya que tenemos otros ojos en los que mirarnos y ese testigo externo, activa el testigo interno y nos devuelve la percepción sobre nuestros actos, nos obliga a tomar conciencia y mirarnos. También como adult*s nos da la posibilidad de encontrar otras alternativas para tramitar

En definitiva, en tribu, la crianza toma la grandeza y la dimensión de sus miembros, no se queda solo en los límites de los padres. Es por ello que la tribu, la red de p/madres que han decido ir más allá de los más acá de su crianza, que han optado por escuchar sus entrañas, el deseo primal y complaciente de bienestar; que han entendido que el amor es concreto y es cuerpo y no buenas intenciones y peores métodos. Esa tribu se constituye en garante de la dignidad, el bienestar y la integridad de la vida nueva, es terreno fértil que sostendrá y acunará las raíces de adult*s que no creerán en la represión, el abuso, al obediencia o la indiferencia como método o camino y posible y que por ende son el camino de otro mundo posible.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Historias de Parto


Recuperar la voz

Proyecto de la colectiva Deseo Primal

Es innegable del hecho que hemos sido y seguimos siendo víctimas de violencia obstetricia, que no somos casos aislados ni errores eventuales, todo lo contrario somos víctimas de protocolos robotizados y deshumanizados que menguan y atentan contra la fuerza de la vida y nuestro bienestar y el de nuestr*s hij*s, somos asistentes pasivas de procedimiento denigrantes que se han vuelto estándares. Como también es incuestionable el hecho que existen alternativas respetuosas, amorosas y sagradas para parir, donde el nacimiento es una fiesta y no una estadística y un procedimiento, donde las madres renacemos a la vida llenas de amor y deseo primal por nuestras criaturas y ellas llegan a la vida rebosantes de fuerza y energía, porque de un parto no solo debe salir una mujer con un bebé en brazos y una hermosa historia para contar, de un parto ante todo debe nacer una madrentrañable, una hembra plena y completa, que se hace cuerpo y habitat para su criatura, que se funde y simbiotiza con la nueva vida, que da raíces y alas y para ello es necesario que conozca y reconozca el poder de su deseo, de su instinto y sus entrañas. Y de un nacimiento no solo debe salir un bebé sano, de un nacimiento ante todo debe salir un ser human* respetado, amado y sostenido, un ser human* con regazo donde ampararse y cuerpo para sus deseos.

Sabemos que muchas mujeres aún no toman conciencia del abuso al que fueron sometidas (es desgarrador saberse violentada, abusada, infantilizada y duele aún más saber a nuestr*s hij*s herid*s y maltratad*s), sabemos que han normalizado la violencia que sufrieron ellas y sus criaturas, porque hemos dado por hecho que así se da a luz, que así se llega al mundo; para esas mujeres deseamos acercar historias donde puedan verse reflejadas, donde puedan saber de otras alternativas y caminos, donde puedan tal vez llorar sus lágrimas escondidas y empezar a sanar aquello de lo que fueron víctimas. Sabemos también que hay muchas mujeres que necesitan gritarle al mundo su dolor y su historia, que necesitan ser escuchadas y vistas en sus heridas y maltratos; para ellas deseamos ser red y sostén, deseamos que a través del acto de contar, constarse, contarnos puedan restaurar de algún modo aquello que les fue arrebatado, aquello que la sociedad que hemos creado les ha arrebatado, deseamos que puedan saberse en compañía, saberse en tribu y que sepan que en el valiente acto de sacar a la luz el abuso del que fueron víctimas se hacen protagonistas del cambio para todas aquell*s que viene detrás, ya que su historia podrá ser escudo y protección para que otras mujeres no pasen por lo que ellas pasaron. Sabemos además, que afortunadamente hay muchas otras que desean compartir su viaje de poder, deseo e instinto, que quieren volcar al mundo la experiencia que vivieron para que se extinga la idea que el parto respetado, la sagrada fiesta del nacimiento en los ritmos y tiempos de cada diada es solo un cuento de hadas o una elección de inconscientes irresponsables.

Y queremos también que aquell*s profesionales que nos acompañan a dar a la luz escuchen nuestra voz, sepan de nuestros deseos, necesidades, sueños, dolores y angustias. Queremos que dejen de imaginar lo que es mejor y bueno para nosotras y nuestr*s hij*s, que dejen de decidir por nosotras y empiecen a escucharnos y vernos. Deseamos regalarles un viaje a nuestra alma, nuestra intimidad, a nuestro más entrañable experiencia para que a través de ella puedan amar, reconocer y respaldar al resto de mujeres, criaturas, partos y nacimientos que tendrán el honor de acompañar. Y queremos también que sepan que no nos hemos quedado sin voz y que no aceptamos, ni somos cómplices, ni espectadoras pasivas de la violencia obstetricia.

En definitiva, queremos darle voz a éstas nuestras historias y las historias de nuestras criaturas, queremos contar el parto desde aquellas que lo vivimos como una manera de sanar, empoderar, informar, construir conocimiento y tejer red. Queremos que l*s protagonistas cuenten sus historia, queremos que regrese la voz que entregamos a la ciencia, al médico, al gurú. Para ello, esperamos y necesitamos juntar historias, testimonios de partos y nacimientos, no importa como hayan sucedido y queremos también que esas historias puedan estar al alcance de tod*s, una publicación, un libro, un documento, un escrito repleto de historias nuestras donde podamos vernos reflejad*s, podamos aprender, sanar, buscar, encontrar, empoderarnos. Necesitamos la ayuda de tod*s para hacerlo posible, historias de mujeres que dan a luz, de padres que acompañan y de seres que nacen

Si te interesa saber más acerca de este proyecto o participar en él con tu testimonio, escríbenos a historiasdepartos@deseoprimal.com.ar y vistanos en Deseo Primal

jueves, 8 de septiembre de 2011

Nacimiento Libre. Ciclo de Cine-Debate


Deseo Primal, Ecoaldea Velatropa y Crecer en Velatropa estamos organizando un Ciclo de Cine-debate:

Nacimiento Libre es una propuesta de divulgación, intercambio, reflexión y debate, que toma como eje la sexualidad femenina siendo esta la energía vital creadora cuyos canales son por un lado, la genital adulta, y por el otro, la que se manifiesta durante el embarazo parto, lactancia y crianza, y que es la que aquí nos compete

La selección de documentales fue realizada buscando aquellas películas que muestran diversos aspectos de un mismo tema: la tecnificación del proceso del parto, una propuesta de vuelta al origen, el ejercicio político social de la partería, una visión del parto como una ceremonia íntima y sagrada y una invitación a conectar con la sabiduría del ciclo menstrual

Nos acompañan profesionales de diversas disciplinas comprometidos en recuperar prácticas y creencias centradas en fomentar y preservar vínculos sólidos basados en el respeto y el amor
El evento es gratuito. Realizaremos en cada sesión una “Feria del plato” pro compra de un proyector para la aldea.
Lugar: Ecoaldea Velatropa
http://www.velatropa.com.ar/como-llegar/
(Buenos Aires, Argentina)
Horario: 19hs

Sábado 10 de sept. “El negocio del nacimiento” documental de 2008 sobre la industria del nacimiento en USA dirigida por Abby Epstein.
En la charla nos acompañan Francisco Sarraceno y Daniela Davezac.

Sábado 17 de sept. “Parto orgásmico” documental que explora la naturaleza íntima del nacimiento y el poderoso papel que desempeña en la vida de la mujer y las parejas que se permiten vivirlo plenamente. Dirigida por Debra Pascali-Bonaro.
Nos acompaña Melina Bronfman

Sábado 24 de sept. “Partera Guerrillera” documental sobre la vida y filosofía de la partera Ibu Robin Lim. Director Déjàrt Bernhart.
Nos acompaña Sonia Cavia

Sábado 1 de oct. “El primer grito” película que acompaña 10 partos completamente distintos que tienen lugar en diferentes culturas y países. Director Gilles de Maestre.
Nos acompañan Francisco Sarraceno y Daniela Davezac

Sábado 8 de oct. “Restaurar el paradigma original” documental del Dr Nills Bergman que explica científicamente la importancia del contacto piel con piel entra la madre y la criatura, la fortaleza de la díada y el valor de la lactancia.
Nos acompaña Claudia Goldman

Sábado 15 de oct. “La luna en ti” Un emotivo viaje hacia las raíces más profundas de la feminidad y la vida. Directora Diana Fabianova.
Nos acompaña Dolores Bulit

L*s esperamos! agradecemos difusión!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Nace Deseo Primal


Somos las madres de Libe, Gala, Isabela, Indi, Kyara, Iris, Maria, Nereo y una criatura en camino, un grupo de madres que nos hemos encontrado en la maternidad, nos hemos visto reflejadas en nuestros anhelos, deseos y convicciones y aunque hace apenas unos meses que nos conocemos recorrimos el mismo camino, por rutas distintas transitamos la misma aventura. Devenimos madres y con ello la mirada del mundo se dividió en un antes y un después, el territorio desde el que nos parábamos y nos vinculábamos con el entorno se transformó y resignificó. Y así, hemos construido nuestra red para sostener, nutrir y preservar la maternidad que nuestr*s hij*s desean y merecen.

Podríamos decir entonces, que este grupo, este colectivo nació realmente hace unos años, nació cuando nacimos madres, cuando el enamoramiento profundo, el deseo de fusión y de proveer bienestar y anhelos cumplidos nos tocó con la fuerza arrolladora de la primera mirada a nuestr*s hij*s. Y aún hoy después de algunos años de ese primer momento nos pueden sorprender mirandol*s arrobadas de amor, sintiendo el útero palpitante de vida y fuerza viéndolos crecer, jugar, vivir…

A partir de nuestro encuentro, del reconocimiento vital que hemos hecho, de sabernos tribu y red, decidimos parir juntas Deseo Primal un colectivo para generar acciones que promuevan, difundan y porque no, defiendan la maternidad entrañable y la crianza complaciente, estamos convencidas que es viable construir otro mundo posible desde la cotidianidad de la crianza y el vínculo con l*s niñ*s, un mundo fundado en la certeza del amor concreto e incondicional, con el cuerpo y el regazo m/paterno como pilares y trampolines para descubrir y habitar el mundo. Creemos en la necesidad de construir conocimiento y tejer red en torno a un tema, un vínculo donde l*s protagonistas hemos perdido la voz y entregado el voto donde nuestros deseos y necesidades han sido desestimadas y desvalorizadas, cuando no tachadas de patológicas e insanas; el deseo complaciente de la madre ha sido visto como invasivo, peligroso y signo de debilidad y el deseo primario de la criatura un hecho incestuoso y pecaminoso. Pero el deseo materno existe, es imperioso y nutricio, desobediente y creativo, complaciente y entrañable, existe y palpita en nosotras; existe y nos transforma en regazo, leche, mimos, calor, fusión; existe y nos atraviesa, no nos deja impávidas y además cura las heridas; existe y es parte esencial de nuestra sexualidad; existe y nos restaura y resignifica; existe y nos conecta con la vida y el resto de la humanidad; porque a través de hacernos madres entrañables para nuestra criaturas nos convertimos en madres para tod*s l*s niñ*s; nada más revolucionario, nada más imparable, desobediente, ni poderoso. Queremos recuperar la maternidad para las madres y sus criaturas y la paternidad para los padres y criaturas, queremos regresar a la crianza su carácter entrañable y complaciente y sobre todo queremos regresarle a l*s niñ*s una infancia deseante, alegre, desobediente y libre; para ello tenemos que sacarle la m/paternidad, la crianza y la infancia a un sistema que las ha tecnificado, robotizado y mutilado…. Estas son nuestras apuestas y si soñamos en grande es porque deseamos con el útero!

Bienvenid*s a Deseo Primal

martes, 6 de septiembre de 2011

A favor de la vida


En general suelo creer y abogar porque las cosas no son blanco y negro, que vivimos en infinidad de matices. Ya que creo que esa mirada dualista yace en el fondo de la violencia (unos contra otros, amigos y enemigos, buenos y malos) Sin embargo últimamente empiezo a sentir que si bien no se trata de blanco y negro, si existen movimientos fundantes de los que se desprenden todos los matices: aquello que se hace a favor y desde la vida y aquello que atenta y va en contra de ella. Lo que no nos convierte en mejores ni peores sino en seres humanos que desde su historia personal y su aquí y ahora elijen y deciden.

Puede que algunas de las cosas las hagamos conscientes y otras inconscientes (nos merecemos el beneficio de la duda), pero lo cierto es que hay movimientos, que van a favor del flujo de la vida y otros que la truncan. Y el lugar desde el que nos paremos, desde la vida o desde su represión, marcan los actos, actitudes y formas sobre las que podemos elegir. Ese blanco y negro es algo así como el fondo que dará luego a la forma repleta de matices

Teniendo en cuenta esto ¿se puede violentar, abusar, maltratar a un/a niñ*? Claro, porque el poder todo lo puede, pero no nos mintamos, estamos hablando completamente de un ejercicio de poder, autoritario, violento y sin justificación posible, que ni educa, ni enseña, si forma, ni nada, solo daña y mutila; hablamos claramente de un adult* que se enfrenta con la violencia y la carencia sufrida y que ahora l* transforma en verdugo y perpetrador; y sobre todo hay que asumir que al hacerlo, sea de manera sutil o abierta estamos en contra de la vida y su fluir.

No hablemos de lo obvio y evidente, como pegar, insultar, castigar… hablemos de lo aparentemente “inocente”: limitar a un/a niñ*, llenarl* de normas sociales, miedos y carencias es atentar contra la vida. Poner el mantenimiento del orden establecido, por encima de los deseos (necesidades) de l*s niñ*s es matar la vida. Poner un pedazo de plástico (sin nada que lo justifique más allá de nuestro deseo de “libertad” made in comerciales y anuncios) entre nuestro cuerpo y su cuerpo es menguar la fuerza de la vida. Dar prioridad a l*s adult*s, por encima del bienestar de la vida nueva, defender que nuestro estilo de vida vale más y debe ser sostenido aunque para ello sea imprescindible generar abandono y miedo en las criaturas que dependen de nosotr*s, es además de un acto de soberbia, un crimen contra la fuerza de la vida. Concebir creencias y prácticas de m/paternidades indolentes y robotizadas, donde hacemos uso de toda nuestra creatividad para construir y consumir aparatos que si bien intentan suplir las necesidades prácticas de un bebé niegan sus necesidades afectivas y de fusión, presencia y permanencia (necesidades que son en realidad las básicas y vitales), es hacer del amor y el cuidado de la vida un mero hecho técnico, un remedo patético de l*a m/padres entrañables que en realidad podemos ser. Además de parecer esto una burla macabra sobre los deseos y necesidades de las criaturas: nos piden calor y nosotros ponemos calefacción, piden cuerpo y nosotros ponemos almohadas, cochecitos y juguetes, piden contacto, presencia, permanencia y nosotros ponemos horarios, distancias y separaciones, piden amor concreto y nosotros les damos buenos pensamientos, nos piden raíces y seguridad para expandirse y nosotr*s les ponemos límites y los llenamos de vacíos…

Podemos dar miles de razones sobre nuestros actos, podemos llenarlos de justificaciones y encima no nos será difícil encontrar voces que nos validen y legitimen… podemos siempre podemos, el ejercicio del poder todo lo puede… pero cada vez se escucha más fuerte y claro esta clamor, esta voz que surge de las entrañas, y se hace cuerpo en el hecho de brindarnos al otr*, de dar amor concreto, en el acto de criar, cuidar y respaldar; cada vez somos más y con más alegría y fuerza; así que lo siento ejercicio de poder, pero ahora resulta más difícil, sostener el discurso según el cual nuestro abuso y maltrato sobre l*s niñ*s es hecho por su bien y pretende además gestar seres pacíficos y empáticos, parece que va siendo hora de que inventen nuevas mentiras, o lo que es mejor de tener la valentía de buscar nuevos caminos, alternativas donde lo importante sea apostarle a la vida, centrándose en el como y no el fin
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